22 de marzo 2007 - 00:00

"No la invitamos para que medie"

«La idea de invitar a la senadora Cristina Kirchner no fue para que interceda entre el gobierno venezolano y la comunidad judía de nuestro país. Nos honra que haya aceptado participar de la fiesta por nuestros 40 años, pero no esperamos nada más.» En diálogo telefónico con este diario, Freddy Pressner, presidente de la CAIV (el equivalente venezolano de la DAIA, o sea la representación política de la comunidad judía), admitió que las relaciones con el gobierno «deberían tener un mejor grado de comunicación» y que algunos episodios de antisemitismo en el pasado reciente fueron prohijados por organismos oficiales.

Este será el panorama que encontrará la senadora bonaerense cuando desembarque en Caracas. Por un lado, una comunidad con la que insiste en congraciarse -lográndolo casi siempre, la verdad sea dicha-; por otro lado, un gobierno amigo que suele maltratar a sus ciudadanos judíos y que mantiene vínculos estrechos con Irán, cuyo gobierno niega el Holocausto y clama por la «desaparición del mapa» del Estado de Israel.

El motivo principal de la escala caraqueña de Cristina K. es tomar parte del festejo de los 40 años de la CAIV el sábado por la noche. Sin embargo, no puede descartarse que intente prohijar algún acercamiento entre partes que no han logrado aún mirarse cara a cara.

«Hoy la relación con el gobierno podríacalificarse de 'normal', pero nos gustaría que fuera más fluida. Lo ideal sería poder entrevistarnos con el presidente Chávez; eso permitirá aclarar muchos temas y contribuirá a mejorar la comunicación entre él y nosotros», admite Pressner. «Hoy Venezuela sigue siendo un lugar seguro para los judíos, pero aspiramos a vivir como ciudadanos plenos de fe judía, con pleno uso del derecho a ejercer nuestro judaísmo sin límites.» Va de suyo, podría leerse entre líneas, que hoy existen dificultades para esa aspiración casi básica en una democracia.

  • Premio

  • En tanto, la presencia de la senadora Kirchner, y la posibilidad que tendrá de disertar sobre «Integración latinoamericana», fue definida como una especie de premio por el rol que -dicen los dirigentes locales- le cupo en el esclarecimiento del atentado contra la AMIA.

    Cristina compartirá el evento con dirigentes judíos llegados de todo el planeta, entre ellos Luis Grynwald (titular de la AMIA) y Angel Schindel ( vicepresidente de la DAIA). No estará, en cambio, un habitual concurrente a estas asambleas, el rabino Israel Singer, que acaba de ser despedido de su puesto de CEO del World Jewish Congress (WJC) acusado de desmanejos de fondos.

    Singer, cabe recordarlo, jugó un rol central en el drama de desencuentros entre Hugo Chávez y los judíos venezolanos. Fue él quien, a instancias de Néstor Kirchner, se reunió con el bolivariano en Olivos para tratar de zanjar diferencias.

    «Es verdad; supimos de ese encuentro y que a partir de él debería abrirse un nuevo canal con el gobierno, pero desde entonces (fue en abril último) no pasó nada. Ni bueno ni malo...», dijo Pressner a este diario. «La tarea del WJC es acercar posiciones, y sabemos que fue el presidente Kirchner quien gestó con sus buenos oficios aquella reunión. Lo único que pasó desde entonces fue la guerra en el sur del Líbano, que generó ataques antisemitas nunca vistos antes en Venezuela.»

    Cuando se le pregunta si fueron prohijados o vinculados con órganos oficiales o paragubernamentales, Pressner dice que «en todos los casos se publicaron en medios oficiales u oficialistas, lamentablemente». Relata que se llegó al absurdo de que un ministerio nacional publicó un aviso de una página convocando a una manifestación anti-Israel frente a una sinagoga. «Le pedimos protección a otro ministerio, y nos la prestó de inmediato y de manera muy eficiente. Cuando lo agradecimos, dijimos que todo podría haberse evitado no convocando al acto...», agregó.

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