Nobel Stiglitz aconsejó romper con el Fondo
Joseph Stiglitz estuvo ayer en el país participando de una cumbre, que intentó consagrase sin éxito como el Consenso de Buenos Aires. Apuntaba al conocido Consenso de Washington, que difundió las ventajas de reformas como privatizaciones y equilibrio fiscal. La asistencia al evento no superó las 30 personas. El premio Nobel, fiel a su estilo, embistió contra el Fondo Monetario. Se reunió con Néstor Kirchner y le recomendó romper con el organismo. Mostró poco conocimiento de la situación argentina Stiglitz: el país acumula superávit fiscal y reduce mes a mes la deuda con el organismo. Según el Presidente, se necesita tiempo para «romper». Claro que hablaba de los meses necesarios para terminar de pagarle 100% de la deuda. El economista quería aplicarle ya quita de 75%. Poco serio.
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Joseph Stiglitz le recomendó a Kirchner romper con el FMI. El Presidente pidió tiempo y defendió el «desendeudamiento» que el profesor objetaría por la tarde, en una conferencia.
Se habló, sí, de los subsidios a las actividades agropecuarias que se aplican en Japón, Europa y los Estados Unidos y de la imposibilidad de cumplir compromisos financieros si no se abren los mercados en esas regiones.
«La Argentina demostró, con su crisis, que debe haber cambios en las políticas comerciales y monetarias a escala internacional; por eso ustedes ocupan un lugar de liderazgo en esa agenda», dijo el economista, ante un Kirchner que seguía disfrutando. Sobre todo por un detalle no conceptual: los que saben de las dificultades que plantea el santacruceño a la hora de tocar la billetera, advirtieron especialmente cuánto valoró que Stiglitz corriera con todos los costos de su viaje y del lanzamiento de su « consenso de Buenos Aires» en el Sheraton de Pilar.
Este ex economista jefe del Banco Mundial, quien ya había compartido con el Presidente la palestra de la New York University, escuchó largas referencias del dueño de casa a la pobreza. «Estoy impresionado por las diferencias que existen entre la del norte y la del sur del país; verdaderamente tenemos un subdesarrollo muy grande en el norte, que debería requerir de políticas deliberadas durante años», comentó Kirchner, a quien sus íntimos advierten cada vez más inquieto por los problemas de organización regional (¿será una de las discusiones que, según dicen, prepara para después de las elecciones?). Sigue Kirchner hablándole a Stiglitz, durante más de una hora: «Hemos bajado los índices de mortalidad infantil pero tenemos problemas estructurales en materia de educación. Fue destruida la educación técnica y ahora no se puede dar respuesta a la demanda que existe en ese campo».
Se hacía tarde, en Pilar esperaban los invitados al seminario de heterodoxia económica que vino a presidir Stiglitz, en un subliminal aporte a la campaña de Cristina Kirchner. Un aspecto de la visita que corrió por cuenta de Timerman, quien ya había sumado a Baltasar Garzón a la marcha de la primera dama. Como en el caso de este juez, también en el de Stiglitz faltó el ministro que había sido designado como anfitrión. Es cierto: Rafael Bielsa decidió no asistir a la comida que se le ofreció al español en la Cancillería hace tres semanas y Roberto Lavagna adelantó que no se fotografiaría con Stiglitz. Ambos desataron la ira de la señora de Kirchner, aunque en el caso del titular de Economía hay que admitir que el argumento que utilizó fue el mismo con que se excusó para esa escena en tiempos de Eduardo Duhalde: «No es conveniente que yo aparezca con alguien que critica de esa manera al Fondo en medio de una negociación». «Se acabaron los valientes», habrá pensado Kirchner. O algo peor, cuando se enteró de que varios voceros del ministro daban otro argumento: «Roberto ya dijo que no participaría de la campaña». De todos modos, Federico Poli, Sebastián Katz, Miguel Peirano, Alberto Cammarasa y Arturo O'Connell estuvieron ayer en Pilar para el seminario del neoyorkino. Igual que Martín Redrado, que hasta animó el almuerzo con preguntas. ¿Pidieron permiso al titular del Palacio de Hacienda? En por lo menos tres casos, sí. ¿Rato pasará lista?
Antes el orador habló -escoltado por Ocampo, Bernardo Kosakoff y el titular de « Télam», Martín Granovsky- de la necesidad de profundizar el mercado de capitales, garantizar el imperio de la ley, mejorar la división de poderes y hasta del régimen de patentes que debe regir el mercado internacional. Lo escuchó un público afín, aunque no necesariamente kirchnerista: Beatriz Nofal, Juan Manuel Abal Medina, Guillermo Jaim Etcheverry, Nicolás Dujovne, Roberto Frenkel, entre otros.
El salmón, la carne asada y el Rutini atrajeron al mediodía más oyentes. Alberto Fernández -a quien Cristina Kirchner cedió la cabecera con su ausencia-, Bielsa, Carlos Tomada, Jorge Taiana, Felisa Miceli, los gobernadores Julio Cobos y Eduardo Fellner, Javier González Fraga, Mercedes Marcó del Pont, Antonio Cafiero, Alberto Balestrini, Jorge Argüello, Héctor Recalde compartieron el almuerzo.




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