15 de noviembre 2007 - 00:00

Nuevo equipo produce fugas en el peronismo del Congreso

El kirchnerismo reunió a su tropa en Diputados ayer al mediodía para apoyar todos los nombramientos en la Cámara que 24 horas antes había bendecido Néstor Kirchner. Fue sólo una reunión para salvar las formas, donde se ratificó la futura presidencia de Diputados para el jujeño Eduardo Fellner, la vicepresidencia para Patricia Vaca Narvaja y la continuidad del santafesino Agustín Rossi en la jefatura del bloque del Frente para la Victoria. El dilema para el oficialismo ahora es armar el rompecabezas de las jefaturas en comisiones y definir cuál será el futuro de José María Díaz Bancalari, que hasta ahora se quedó sin premio. Para el Congreso, definir esos cargos es tan importante como para el gobierno es el nombramiento del gabinete de ministros.

Después de la reunión de ayer, sólo restaahora que el recinto, con seguro acuerdo de la oposición, ratifique a Fellner y Vaca Narvaja en sus cargos el próximo 5 de diciembre en una sesión preparatoria. De todas formas, en el mundo kirchnerista todo puede cambiar. En tren de buscar reemplazante en el PAMI para Graciela Ocaña, nueva ministra de Salud, circuló por los pasillos de la Casa Rosada la posibilidad de llevar a Vaca Narvaja a la obra social de los jubilados, secundada por Juan Manuel Abal Medina. La lógica indicaría que el lugar de Ocaña sería ocupado por su segundo, Luciano Di Césare, además santacruceño y ex presidentede la obra social de esa provincia, pero anoche nada estaba confirmado.

Hubo también otras definiciones ayer en el Congreso. Se supo que el cordobés Roberto Urquía, hombre de confianza de Cristina de Kirchner y arquetipo de empresario ideal para el gobierno -es el dueño de la poderosa Aceitera General Deheza-, no sólo no asumirá su nueva banca como diputado, sino que se quedará por dos años más en el Senado para presidir la Comisión de Presupuesto y Hacienda, lugar que deja libre el chaqueño Jorge Capitanich, que parte a su provincia para asumir la gobernación.

En Diputados, esa comisión también sufrirá cambios: con Fellner en la presidencia, el kirchnerismo considera que no puede dejar también Presupuesto y Hacienda en manos de otro jujeño, Carlos Snopek, que presidió la comisión hasta ahora.

  • Definición

  • Con las ratificaciones de ayer en Diputados pasaron a la historia algunas de las rencillas internas que tuvieron entretenidos a los kirchneristas de Diputados en las últimas semanas. Rossi, que también aspiraba, con el apoyo de todo su bloque, a presidir Diputados, fue el encargado de hacer la presentación oficial: «Fellner viene siendo partícipe de este proyecto desde sus inicios con muchísima convicción ideológica. Nos parecía lo más conveniente para este período». En realidad, le pareció a Kirchner lo más conveniente, pero se sabe que ese cargo siempre es definido por la Casa Rosada.

    Si bien la decisión de poner la Cámara en manos de Fellner rompe con la tradición de otorgar ese puesto a la provincia de Buenos Aires, la fidelidad del jujeño a Kirchner pudo más: fue el primer gobernador en retirarse de la carrera por la reelección cuando después de la derrota del misionero Carlos Rovira en la elección por la reforma constitucional de su provincia, Kirchner llamó a un movimiento nacional en contra de las reelecciones indefinidas.

    A partir del 10 de diciembre, Rossi pasará a conducir un bloque de al menos 137 diputados propios más una docena de aliados, lo cual le permitirá al oficialismo tener quórum propio con un número pocas veces igualado por otro gobierno.

    Había heredado en 2003 un bloque oficialista que estaba en medio de un caos bajo la conducción de cuatro miembros, único artilugio que pudo armar entonces Eduardo Duhalde para evitar una ruptura. Inexperto, Rossi asumió ese año también rompiendo una regla: se le otorgó la jefatura del bloque recién llegado al Congreso, cuando ese privilegio siempre se les había reservado a hombres con, al menos, dos años de experiencia en la Cámara. Pero esos cargos no son el único problema que le quedaba por resolver al kirchnerismo. En la reunión de bloque de ayer no estuvo presente José María Díaz Bancalari. Inclusive llegó tarde a la sesión donde se debatía la incorporación de la « desaparición forzada de personas» como delito tipificado en el Código Penal. El problema para el kirchnerismo es dónde ubicar a ese bonaerense -más fiel a los Kirchner que cualquier otro-que hasta ahora pretendió la presidencia de la Cámara o del bloque oficial. El futuro de Díaz Bancalari no se vislumbraba ayer dentro del Congreso. En la propia bancada kirchnerista están convencidos de que en breve recibirá alguna oferta para la segunda línea del gabinete.

    Por eso quizá no llegue a estar presente en la primera reunión de la mesa del nuevo bloque oficialista que convocará Agustín Rossi no bien asuman los nuevos diputados. Allí, la veintena de ex duhaldistas ahora kirchneristas del Peronismo Federal deberá resolver si continúa como bloque aparte, aliado al Frente para la Victoria, o si se integra a la bancada del gobierno. Es ésa la definición más importante que le queda pendiente al gobierno en el Congreso, mientras comienza la pelea por el reparto de comisiones que aún está en borradores.

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