12 de diciembre 2007 - 00:00

Obispos arrepentidos, ahora demoran cita con Cristina

Jorge Bergoglio
Jorge Bergoglio
Volvió el vedettismo, o tal vez nunca se fue, a la relación entre el Episcopado de Jorge Bergoglio y la Casa Rosada. El jefe de la Iglesia Católica volvió a congelar un pedido de audiencia con Cristina de Kirchner aduciendo, según revelaron fuentes episcopales, que la nueva presidente no cursó invitación formal a las autoridades religiosas para participar de su ceremonia de jura en el Congreso.

El cardenal, que había reservado un espacio en su agenda del lunes pasado para asistir a la asunción de la esposa de Néstor Kirchner, finalmente no fue invitado por la Casa Rosada, y pese a que la nueva jefa de Estado juró «por Dios, por la Patria y por los Santos Evangelios», la cúpula del Episcopado no asistió a la Asamblea Legislativa que consagró a la nueva presidente.

  • Violación

  • Ayer, en la primera sesión de la 148 Comisión Permanente del Episcopado, Bergoglio no estaba del mejor humor. No sólo evitó referirse ante los obispos a un posible pedido de audiencia con Cristina de Kirchner sino que también se ausentó de un almuerzo organizado por el nuncio apostólico en la Argentina, Adriano Bernardini, con quien el jesuita había protagonizado arduas discusiones cuando en 2006 el obispo emérito de Puerto Iguazú, Joaquín Piña, se postuló en las urnas para bloquear la reelección indefinida del entonces gobernador kirchnerista Carlos Rovira.

    Para el representante papal, esa candidatura violaba la expresa prohibición del Vaticano para que sus pastores participen en actividades políticas, veda que el cardenaljesuita sorteó argumentando que Piña se limitaba a una defensa de las instituciones sin connotaciones partidarias. Ayer, el clima de desconfianza regresó a la sede de la Conferencia Episcopal Argentina donde los obispos, con Bergoglio a la cabeza, ni siquiera trataron un pedido de audiencia con la entrante Kirchner. Desde el clero aseguran que el tema nunca estuvo formalmente incluido en el temario de la Comisión Permanente de los obispos, y acusan a la prensa de generar demasiada presión para que la cumbre entre la ex primera dama y el cardenal jesuita se concrete antes de fin de año.

    Pero incluso en el riñón del Episcopado no saben cómo explicar el repentino cambio de doctrina de los obispos, quienes habían supeditado el año pasado el pedido de audiencia al Poder Ejecutivo, en ese entonces en manos del ahora ex presidente Néstor Kirchner, a una reunión previa con los titulares del Poder Legislativo. Pero Daniel Scioli (ex jefe del Senado) y Alberto Balestrini (ex Diputados) nunca recibieron el permiso de la Casa Rosada para atender a los obispos y así Bergoglio encontró un argumento sólido para dejar terminar el mandato del esposo de Cristina de Kirchner sin pedirle una audiencia.

    Ayer, la Comisión Permanente del Episcopado comenzó a sesionar apenas un día después de la asunción de la nueva jefa de Estado pero limitó su agenda a distintas cuestiones eclesiásticas. Bergoglio y otros 23 obispos iniciaron la reunión número 148, última del período, que continuará hoy en Suipacha al 1000, para evaluar los reglamentos de las comisiones episcopales y el desarrollo del plan de trabajo de la Comisión Nacional de Justicia y Paz.

  • Pedido

    Fue justamente en esa comisión, presidida por el laico Eduardo Serantes y una de las más entusiastas por tender puentes con el nuevo gobierno, desde donde la semana pasada se pidió públicamente «aceptar el valor social del diálogo como forma concreta para construir juntos una patria de hermanos en la búsqueda de la verdad, la libertad y la paz en la solidaridad».

    También ese organismo episcopal pidió «incrementar los caminos de encuentro, colaboración y participación entre las organizaciones de la sociedad civil, las estructuras políticas y las legislativas. Y acentuar el respeto por la dignidad de la persona humana y la búsqueda del bien común como fundamento básico de la autoridad en que se inspira la acción de los gobiernos nacional, provincial y municipal».

    El Episcopado festejó recientemente la orden de Cristina de Kirchner de congelar el tratamiento legislativo de proyectos ligados a la salud reproductiva y a la reglamentación de los casos de aborto no punible previstos en el artículo 86 del Código Penal. Pero ayer comenzaron a sospechar por qué la Casa Rosada nunca respondió la carta de felicitaciones enviada por los obispos tras el triunfo electoral del oficialismo.
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