Obispos obligan a Duhalde a la "concertación" con Menem
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•Unidad
Una invitación a dejar de lado las internas que seguramente incluirá a la que divide a los propios purpurados: no se entiende todavía por qué la responsable de llevar adelante este emprendimiento no es la Comisión de Pastoral Social, encargada natural de este tipo de prestaciones casi políticas. Algo se comprende si se recuerdan los chisporroteos entre el titular de esa comisión, el cardenal Raúl Primatesta, y el principal operador de esta nueva ronda de conversaciones, Jorge Casaretto, obispo de San Isidro. Todo fue por la participación de Guillermo García Caliendo, mano derecha de Primatesta en sus relaciones con la política, en un acto de Moyano. El laico García Caliendo, es cierto, no había tomado los recaudos protocolares del obispo para inclinar su corazón.
En reemplazo de la comisión encabezada por Primatesta se constituyó un grupo «ad hoc» integrado por el propio Casaretto; el obispo de Santiago del Estero, Juan Carlos Maccarone (ex diocesano de Chascomús, donde algunos vecinos todavía se preguntan las razones de su partida), y Artemio Ramón Staffolani, obispo de Río Cuarto. Estos obispos se reunieron con dos hombres de Duhalde el jueves: el decisivo José Pampuro (secretario privado del Presidente) y Carlos Caterbetti, otrora mano derecha de Hugo Toledo en el Ministerio de Obras Públicas bonaerenses.
•Vocero
La participación del Programa de Naciones Unidas (PNUD) no se limitará solamente a su embajador, Angulo. También permitirá que el periodista José Ignacio López vuelva a ser vocero, en este caso del proceso que se iniciará en el convento de las Catalinas. López comenzó a tener protagonismo ayer cuando anunció que la idea del encuentro «es que en cinco o seis semanas se pueda llegar a un primer gran acuerdo» que sería derivado al Congreso para su aprobación. López no produjo estas declaraciones como ex funcionario de Raúl Alfonsín, pese a que el líder radical ejerza discretamente un cogobierno en distintas áreas del gabinete. Tampoco habló como periodista del diario «La Nación», donde publica notas informando sobre estos hechos, que él mismo protagoniza (y eso que el diario vendía en los quioscos un manual de «ética periodística»). López habló como asesor del PNUD, es decir, de la oficina de Naciones Unidas que dará un marco de prescindencia técnica a la iniciativa episcopal. El periodista dijo ayer que la Iglesia hará un llamado a dejar de lado los «intereses privados y partidistas».
Antes de concurrir al lanzamiento de la ronda de diálogo, Duhalde tendrá designados a todos los funcionarios destinados a áreas que tienen que ver con la política social o con regiones del Estado. Ya nombró al sanitarista senior del PJ, Ginés González García, al frente del Ministerio de Salud. El médico, fanático racinguista y presidente de la Fundación Isalud, actuará coordinadamente con quien será responsable técnico por las prestaciones de carácter social, Leonardo Di Pietro. Se trata de otro conocedor del área asistencial, quien secundó en su momento a Eduardo Amadeo cuando éste ocupaba la secretaría respectiva. Di Pietro reportará políticamente a la esposa del Presidente y hará protocolizar sus decisiones por el ministro del Interior, Rodolfo Gabrielli. Mientras tanto, Caterbetti, aquel mano derecha de Toledo, fue nominado al frente del Comité Federal de Radiodifusión, otro organismo en el que tradicionalmente ha manifestado interés la Iglesia.
A la convocatoria de Duhalde y los obispos se irán sumando después otros sectores de la vida política. Comenzarán por los presidentes de partidos políticos, lo que dará esa hora de protagonismo a Menem (tal vez por su presencia los obispos insisten tanto en evitar exclusiones, un mensaje cifrado a Duhalde) y a Raúl Alfonsín. También circularán los sindicalistas, quienes ajenos a la generosidad que exigen los pastores ya comenzaron a reclamar un aumento de salario mínimo, vital y móvil antes de que esté puesta la mesa del diálogo.




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