Oficialismo y Carrió evitaron ayer el debate
-
Despidos en el Servicio Meteorológico: crecen dudas (y sospechas) por plan de "modernización"
-
Reforma laboral: a pedido de un gremio minero, la Justicia volvió a frenar parte de la ley
José Pampuro, ministro de Defensa y candidato a senador en Buenos Aires, y Rafael Bielsa, canciller y postulante a diputado en la Capital, gambetearon -a pesar de que se habían comprometido- la invitación para discutir sobre seguridad con otros competidores de octubre. Pampuro, que hacía de «muletto» de Cristina Fernández pero podría haber aportado a la discusión porque, se presume, conoce sobre las cuestiones que se debatieron, mandó una nota informando que tenía que acompañar a Kirchner en un acto «institucional» en San Nicolás. Bielsa fue más arriesgado: acusó un malestar gripal y mandó a su esposa Andrea, con una nota, para ser leída ante el auditorio. Más tarde se supo que el canciller, a esa hora, estaba grabando el programa de Chiche Gelblung que se trasmitió anoche por «América».
• Brandoni, a su vez, remontó la teoría que vincula «exclusión y miseria con ciertos tipos de delitos» y retrucó a López Murphy al sostener que es un error querer resolver el problema de la inseguridad « endureciendo las penas». Cuestionó las «reformas apuradas» que se han hecho en los últimos tiempos y cuestionó la «falta de proporcionalidad entre el delito y sus penas».
• Sobre el final, Villaverde se abrazó a la defensa de las autonomías provinciales para sostener el argumento de que la participación del gobierno central en zonas especiales -como el área metropolitana- debe ser mediante la coordinación sin que el estado local deba renunciar a su potestad. Transitó luego el duhaldista por el territorio legal y hasta se permitió disfrutar una chanza de López Murphy al ministro del Interior Aníbal Fernández. «Es muy grosero -dijo el candidato de PRO-: fíjese que el otro día dijo eso de meterse la marchita ustedes saben dónde.»
• La esposa/vocera de Bielsa relató el pensamiento del canciller, que zizagueó entre la autocrítica de que el Estado no pudo definir una «adecuada política de seguridad» y el pedido del traspaso de la Policía Federal a la Ciudad de Buenos Aires, «lo que permitirá mejorar el plan de seguridad local».




Dejá tu comentario