Oposición abandona impulso a Corte de siete miembros

Política

Hasta diciembre de 2005 la máxima aspiración del arco político opositor era arrancarle al gobierno una ley para reducir de nueve a siete el número de miembros de la Corte Suprema de Justicia. Explicaban que esa cantidad era la adecuada para impedir que la administración de Néstor Kirchner se regocijara con un tribunal adicto.

Pero ahora la fantasía opositora está en franco retroceso. Quién sino Cristina Kirchner es la culpable de haber roto ese sueño. La primera dama quitó a la Corte del escenario de discusión para imponer su proyecto de reforma del Consejo de la Magistratura.

Hoy ningún político que se diferencie de Kirchner está dispuesto a sumar su voto para validar una transformación estructural del máximo tribunal de Justicia, porque sería haber trocado el achique del consejo de jueces por el achique de la Corte Suprema
.

De ese estigma se quieren separar los bloques del radicalismo, del ARI y del macrismo. Por lo pronto, pretende que el gobierno complete la composición del tribunal desmembrado desde la renuncia de Augusto Belluscio y la destitución (todavía en suspenso) de Antonio Boggiano.

• Posicionamiento

Hombres como Jorge Vanossi (PRO) o Federico Storani (UCR) no quieren una Corte desintegrada pero tampoco subordinada al poder político. Consideran que la discusión para transformar ese poder de Estado debe ser mucho más rica que la caprichosa decisión de achicar el Consejo de la Magistratura alterando la proporción de su composición.

La posibilidad de no sumar más hombres al máximo tribunal comenzó a tejerse entre los íntimos de Kirchner, temerosos de la controversia que generó la modificación del consejo de jueces. La avanzada política es tan escandalosa que la organización de derechos humanos de más influencia en Estados Unidos, Human Rights Watch, le reclamó a Kirchner a que abandone el proyecto de reforma del Consejo. El gobierno no dará marcha atrás al control de
un organismo que le permitirá seleccionar ideológicamente a los jueces que sentarán doctrina por décadas.

• Trueque

A cambio y para bajar la presión política estaría dispuesto a resignar que la Corte quede como está hoy, es decir, con siete miembros y derogar el Decreto 222, mecanismo que le permitía al Ejecutivo nominar a otros dos jueces que, seguramente, pasarían rápidamente el filtro del Senado donde el gobierno también tiene amplia mayoría.

Según Storani, permitir discutir en estos momentos un cambio en la composición de la Corte
«sería legitimar la maniobra del gobierno contra el Consejo de la Magistratura y avalar el derecho de veto que el gobierno pretende tener en el Consejo».

A Vanossi, un defensor de una Corte de cinco miembros, le preocupa que la Casa Rosada todavía no haya definido si modifica la ley que obliga a una Corte de nueve miembros y se lleva a siete, o se deroga el Decreto 222: «Todos los dictámenes de comisión que había para achicar la Corte caducaron el 10 de diciembre. Por lo tanto hay que discutir todo de nuevo, esto incluye la eliminación del presidente del tribunal como presidente del Consejo de la Magistratura que no está justificado. Incluye también reconocer y aceptar que la Corte no es un tribunal más, sino la cabeza de un poder de Estado, que es un tribunal de garantías constitucionales e intérprete final de la Constitución».

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