23 de febrero 2005 - 00:00

Ordena Solá armado de listas propias

Felipe Solá
Felipe Solá
«El hombre de Kirchner en la provincia es Solá: Solá es Kirchner.» Felipe Solá se apropió del vicio maradoniano de referirse a sí mismo en tercera persona para explicitar que por estas horas su sintonía con Néstor Kirchner, más que una alianza política, es, casi, una simbiosis.

Un rato antes de machacar con esa frase, el gobernador había compartido, sonriente y distendido, un acto con el Presidente en la Casa Rosada. De allí partió, sin escalas, a la sede porteña del Banco Provincia a compartir una cena con la plana «top» de sus leales.

Fue la primera cumbre de la cofradía felipista desde que, el 14 de diciembre pasado, el gobernador lanzó su espacio en un acto en Costa Salguero. Aquella fecha está remarcada en el almanaque del felipismo como el día de su escisión de Eduardo Duhalde.

Escoltado por delegados de las ocho secciones electorales, Solá atravesó la madrugada del martes absorbido en evaluar éxitos y fracasos de los primeros 70 días de su ruptura con el duhaldismo, y en analizar con previsión sus próximos movimientos.

• Debate

Durante casi cuatro horas, el gobernador se zambulló en un debate con ministros -Florencio Randazzo, Rafael Magnanini, Raúl Rivara, Eduardo Di Rocco-, legisladores -Alfredo Antonuccio, Raúl Pérez- e intendentes -Alberto Balestrini (La Matanza), Gilberto Alegre (Villegas), Julio Alak (La Plata), Norberto Aloe ( Rojas), Miguel Prince (Luján) y Enrique Slezack (Berisso)que perfiló definiciones de alto impacto:

«Tenemos que prepararnos para cualquier escenario posible: por dentro o por fuera del PJ, con alianzas o solos», dijo Solá y recomendó a sus fieles que empiecen a sugerirle candidatos. La decisión es simple: proyectar el futuro político de corto y mediado plazo, como un armado independiente, sin acuerdo con el kirchnerismo, y para enfrentar a Duhalde. «Debemos tener candidatos propios: después, si hay alianzas, se verá cómo se acomoda todo. Pero no podemos dejar vacías las listas», avisó.

Es un mensaje transparente:
tampoco Solá quiere terminar como minoría de un eventual acuerdo electoral con Kirchner. Si se escabulló del abrazo de Duhalde para no ser ninguneado, pésimo negocio sería sacrificarse ante el presidente. El planteo de partido y de candidatos propios esconde otra precaución: si, al final, Cristina Fernández no compite en la provincia, Solá corre riesgo de quedar a la deriva. Se prepara, entonces, para cubrir esa vacante, y su preferido -y el de la Casa Rosadaes el matancero Balestrini como candidato «muletto» de la primera dama. Serviría para contrarrestar una versión, no confirmada en la Casa Rosada, que llegó a oídos del gobernador: que Aníbal Fernández será testeado por el Presidente como candidato a senador en la provincia.

• Para fortalecer su espacio, se dispuso armar una
«mesa orgánica» del felipismo que integrará un núcleo reducido -hay nombres obvios: Balestrini, Alak, Randazzo, Magnaninicomandado por Solá. Esa conducción,de hecho, se ensambla con otras acciones: salir de gira por los municipios a colectar respaldos, bautizar el sector -Solá se tienta con Nueva Renovación Peronista, pero deberá pedirle « copyright» a Antonio Cafiero y preparar un acto de lanzamiento oficial de ese espacio. Todo, pensado para estar en condiciones cuando en julio -posiblemente, el 17- se realicen internas en la provincia y, por dentro del PJ o como partido propio (¿anda un ministro rastreando sellos electorales para alquilar y estar listo en el caso de ir por fuera?) el felipismo deberá enfrentar una primera. Por lo pronto, tras un arranque « accidentado, pero positivo», según se evaluó la noche del lunes, lo acordado es consolidar la línea que se encolumna detrás del gobernador. Lo de accidentado refiere a la pulseada con el duhaldismo; lo positivo, al crecimiento que, dicen, tuvo el felipismo desde que nació, hace dos meses.

• La presentación formal del batallón felipista disparó una discusión aparte: cuándo y cómo hacerla. Solá está invitado para cerrar el acto que el 11 de marzo el kirchnerismo realizará en el estadio de Atlanta. Quizá, si apura los plazos, en vez de asistir como invitado -en rigor, todavía no está definido si estará presente o no-, lo hace escoltado por una tropa de
15 o 20 mil militantes para que lo vitoreen. En ese caso, el acto K se convertiría, en los hechos, en el del lanzamiento del felipismo. Pero Solá duda todavía sobre aceptar o no la invitación que le hizo Luis D'Elía, ahora su aliado en la Legislatura bonaerense, porque implicaría pegar el salto, quizás en forma prematura, del peronismo ortodoxo al kirchnerismo transversal.

• Otro ítem analizado fue la crisis en la Legislatura que hoy, según lo anticipado por el duhaldismo,
se resolverá cuando se vote la Ley de Adhesión al Programa de Financiamiento Ordenado (PFO). Los duhaldistas prometieron aprobar hoy ese proyecto para el que necesitan de la presencia de los diputados felipistas que la semana pasada le restaron quórum. Para más adelante, con futuro incierto, queda el destino del veto de Solá al Presupuesto 2005.

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