15 de mayo 2003 - 00:00

Otro cambio: Batlle, elogioso con Duhalde

Montevideo (especial) --Eduardo Duhalde canjeó chanzas ayer con su par Jorge Batlle sobre el origen del tango que había sido puesto en duda por un atrevido ministro del brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva. Otra vez Duhalde perdonó a Battle por la inclinación de éste a favor de Carlos Menem.

Paradójicamente, estando con Batlle fue que Duhalde se enteró oficialmente de que el riojano había desistido de la puja electoral. Y ahí nomás proclamó a Néstor Kirchner en la Argentina.

Sin embargo, más allá de las nuevas posibilidades para el intercambio comercial y la integración económica, los mandatarios optaron por no profundizar sobre la crisis política argentina y Batlle se dedicó a pormenorizar sus diálogos con Lula luego de permanecer tres días en Brasilia que concluyeron ayer por la mañana, unas horas antes de que arribara Duhalde a la capital uruguaya. Lo hizo acompañado del reaparecido canciller Carlos Ruckauf y del jefe de Gabinete de Ministros, Alfredo Atanasof.

Duhalde, que se había propuesto no hablar de la renuncia de Menem después de reunirse con Vázquez, rompió su promesa y le reprochó a su más enconado adversario «no importarle las instituciones» (ver aparte). A su vez, el argentino trató de compensar el malestar que ocasionó en la diplomacia local la preferencia de Kirchner, al elegir como interlocutores a Lula y al chileno Ricardo Lagos, lo que dio pie para que se recordara el origen materno de Kirchner en la austral Punta Arenas. Mariana Ostoic Dragnic conoció al padre del nuevo mandatario en esa ciudad austral chilena y se trasladó a Río Gallegos donde nacieron Néstor, María Alicia y Cristina, árbol genealógico que fue utilizado como dardo envenenado para esmerilar al santacruceño.

• Solidaridad

Distendido, Duhalde elogió a Batlle y ponderó sus gestos solidarios al gestionar ante organismos internacionales de crédito el apoyo a la Argentina al hacerse cargo del gobierno, momento que calificó de extrema gravedad institucional «porque el país estaba al borde de la anarquía y de la disolución. «Bueno, ahora dicen que el tango es brasileño», dijo Duhalde al prepararse junto a Batlle para la sesión de fotos en el despacho del moderno edificio Libertad en pleno corazón de Montevideo donde tiene su asiento el Poder Ejecutivo uruguayo. «Es como decir que el samba es argentino» replicó Batlle, aunque se privó de mencionar que «Gardel es uruguayo» para no molestar más a su visitante, quien fue colmado de elogios no solo por el titular del gobierno sino por su vicepresidente, Luis Hierro López (Partido Colorado que hegemoniza Julio María Sanguinetti), quien llegó a calificar al bonaerense de «notable estadista que recuperó a la Argentina de su profunda crisis social y econó-mica».

Tantos elogios entusiasmaron a Duhalde al punto de criticar abiertamente al modelo económico liberal que se instauró en la Argentina, al que responsabilizó de la pobreza y la miseria que azotó al país. Tampoco se salvaron de la diatriba presidencial «los gurúes económicos» que pronosticaron el fracaso de su gestión económica y convocó a una nueva alianza entre el Estado, los trabajadores y los empresarios. Dio así por sentado que su sucesor en la Casa Rosa-da aplicará ese nuevo modelo keynesiano, a cuyo gobierno, Duhalde calificó como «etapa de transición».

También Batlle abogó por la concreción de las obras de infra-estructura necesarias para integrar el Mercosur y en la reunión privada se habló, además, de los precios relativos del intercambio comercial. Aunque el desfasaje inicial provocado por la profunda devaluación en la Argentina se ha compensado por la propia devaluación sostenida que experimenta el peso uruguayo frente al dólar norteamericano y por la apreciación última de la moneda argentina. También se hablaron de aspectos puntuales como el dragado del canal Martín García y la posibilidad, en la medida que exista financiación internacional, del puente Colonia-Buenos Aires.

Para compensar los elogios a Batlle en la misma sede gubernamental y en el Parlamento,
el mandatario argentino criticó abiertamente a Estados Unidos por haber decidido unilateralmente la guerra contra Irak al margen de las Naciones Unidas. Esta expresión arrancó aplausos de los senadores y diputados que conformaron la Asamblea Legislativa para recibir a Duhalde. La composición del Parlamento uruguayo se nutre principalmente de los partidos Colorado (Batlle-Sanguinetti), Nacional o Blanco (del ex presidente Luis Lacalle), Encuentro Progresista-Frente Amplio (del dirigente de izquierda Tabaré Vázquez). Anoche, después de haber estado en la casa de gobierno y en el Parlamento, el bonaerense recibió en el Hotel Radisson-Victoria Plaza (propiedad del grupo Moon) donde se aloja, a Sanguinetti y a Vázquez.

• Mercosur

Con ambos líderes políticos -Lacalle no asistió por encontrarse en España-, Duhalde tenía proyectado conversar sobre las relaciones políticas futuras en el Mercosur atento que ambos propugnan un bloque regional autónomo en relación a los Estados Unidos y la necesidad de integrarse primero en la región para después negociar con el ALCA. Todo bajo el paraguas del 4x1 que propugna Lula, quien pretende para sí hegemonizar la conducción del Mercosur.

Posteriormente fue agasajado en una cena servida en el mismo hotel por Batlle, en la que el uruguayo expondrá sus diferencias ya que hasta el momento batalló en soledad por una alianza más sólida con el país del Norte.

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