Otro conflicto que replegó los actos
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En el plano local, entre tanto, para llenar la plaza, tuvo que recurrir al jefe de la CGT, Hugo Moyano, quien acaba de ser señalado por un ex dirigente socialista marplatense, Carlos Petroni, por su presunta amistad con precursores de la Triple A. Cabe suponer que los Kirchner no han medido bien los riesgos de que alguien tomase tan al pie de la letra sus planteos justicieros retroactivos.
Insisten los Kirchner, además, en lo « inclaudicable» de su reclamo de soberanía sobre las islas Malvinas -reclamo que es nacional-y la presencia constante del estigma de la fragmentación en sus discursos. En línea con el estilo que instauró su esposo, no hay escenario que Cristina de Kirchner no use para dividir, y el de El Palomar no fue excepción. En vez de mostrar una Argentina unida en torno a un reclamo común, reiteró el ataque a los militares y la crítica a los gobiernos democráticos que la precedieron. Más que «vergüenza del enclave», lo que muestra la Presidente, de cara al mundo, es una actitud vergonzante respecto del país y su historia.
El gobierno, en vez de aprovechar este nuevo aniversario de Malvinas, fecha que expresa un sentir común a todos los argentinos, para convocar a la unidad y a la superación del conflicto que vive el país desde hace 22 días, optó por reunir, un día antes, en Plaza de Mayo, a una parcialidad con el solo fin de defender intereses de círculo. Por eso ayer, mientras la gente del campo homenajeó a los combatientes de Malvinas en una genuina asamblea pública y masiva, la conmemoración oficial tuvo lugar casi en la clandestinidad.



