El 6 de agosto de 1978 murió en Roma, Giovanni Battista Montini, su santidad Pablo VI. Luego de varios días de conciliábulos, el consejo cardenalicio eligió al cardenal Albino Luciani, quien tomó el nombre de Juan Pablo I. Su coronación se iba a realizar en Roma, con todos los atributos de su majestad moral. En la Argentina, la discusión sobre quién debía encabezar la delegación que viajaría al Vaticano mostró la profundidad de la crisis en el vértice del poder. En lo institucional y también en lo intelectual.
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El presidente Jorge Rafael Videla fue citado por la Junta Militar, a las 8 de la mañana al Comando en Jefe del Ejército, donde se estaba considerando la presencia de un alto dignatario del gobierno en la coronación de Juan Pablo I. Lo que sigue, es un relato de un testigo de los hechos que fuera prolijamente anotado para ser conocido en el futuro:
- "Siendo las 8.40 y en virtud de que no había sido invitado a entrar en el salón donde se hallaba reunida la Junta, Videla procedió a retirarse a la Casa Rosada."
- "Luego conversó con el general Bignone. El general Videla se sentía ofendido por la espera sufrida, pero Bignone le explicó que Viola no lo hacía entrar para no exponerlo a la discusión que se estaba llevando a cabo."
- Después retornó al Edificio Libertador y se reúne con la Junta Militar. Allí escuchó de boca de Lambruschini que él no podía ir a Roma, porque quien debía hacerlo era un miembro de la Junta. Que las personalidades que iban a estar presentes en la coronación eran jefes de Estado y que él no lo era".
- "Lambruschini dijo que la Junta era el órgano político supremo del Estado, mientras que Videla era jefe de gobierno."
- "Videla, a pesar de la oposición, ratificó que viajaba igual, pues para él era un asunto de Estado. De lo contrario, dijo, estaba dispuesto a presentar su renuncia al cargo de presidente.
- La Fuerza Aérea, a través de (Orlando Ramón) Agosti, opinó que para su arma, el papa Juan Pablo I no cuenta con su confianza. Lo mismo que Pablo VI, dijo Agosti, este Papa no cuenta con nuestra confianza. Para Agosti todo parecía muy simple; en vista que el nuevo Papa afirmó que iba a continuar con la línea de Pablo VI, por deducción, dijo que "este Papa tampoco cuenta con nuestra confianza".
- "A todo esto el nuncio apostólico Pío Laghi estaba furioso porque iban a verlo, unos para decirle que tenía que aconsejar que fuera un miembro de la Junta, otros para decirle que tenía que viajar Videla. Al final dijo, ya harto, que viajara el que tuviera ganas55. »
En un momento el clima de la Junta se hacía insostenible. "Che Viola, a vos tu arma no te da pelota". Era Babel.
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