29 de junio 2004 - 00:00

Padrinazgo

Salvo los políticos, Néstor Kirchner rechaza sistemáticamente los padrinazgos. La semana pasada estuvo ausente con aviso de otra ceremonia de bautismo, en este caso, de una niña, séptima hija mujer, y de triple nombre: Milagros Brisa Candela.

La madre, la prolífica Rosa Solís, tuvo que conformarse con la suplencia que recayó en el intendente de Berisso, el peronista Enrique Slezack, que entregó como indica la tradición una medalla de oro para homenajear a la pequeña Milagros Brisa Candela, de apellido Rivero.

Unico consuelo para la bendecida y su familia: desde que asumió, Kirchner rehusó -¿por un excesivo recelo a las ceremonias religiosas?- asumir el rol, no escrito pero histórico, que compete al presidente de la Nación: apadrinar a los séptimos hijos/as.

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