Horacio Basabe y Susana Ruiz Cerrutti, delegados argentinos ante La Haya, siguieron ayer con atención los argumentos de Uruguay, que hoy serán replicados.
La sensación de optimismo se había instalado ayer entre los 17 expertos que integran la delegación argentina: «Daño irreparable a la salud y al medio ambiente. ¿Quién puede negarlo?», buscó corroborar con retórica uno de los abogados especializados en temas de medioambiente, que en las oficinas dispuestas en el mismo Palacio de la Paz ensayó ayer los primeros párrafos del contraataque que hoy desde las 10 (hora de Holanda) ejecutará la parte demandante tras haber analizado los fundamentos de los alegatos de la delegación uruguaya.
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Será, la de la réplica, la última instancia de esta etapa de presentaciones previas a la determinación del alto tribunal respecto de la medida cautelar de frenar las obras de las papeleras de Fray Bentos, que podría conocerse antes del 28 de julio, cuando la Corte entre en receso.
El planteo de hoy será más minucioso en lo técnico, menos dirigido a «conmover» las fibras íntimas de los quince miembros de ese rígido séquito, que en 1998 avaló conductas de Hungría que Eslovaquia tachaba como dañinas para el río Danubio.
Por eso, los abogados argentinos serán muy minuciosos a la hora de retrucar las formulaciones orientales. «A todas luces, la argumentación uruguaya no tiene la solidez que, en cambio, sí exhibe la argentina. Sus argumentos son francamente rebatibles», comentó ayer en franco tono confidencial un funcionario cercano al alto tribunal holandés.
Detalle
Entre los conceptos que la parte demandante (es decir, la Argentina) sustentará en la réplica de hoy se escuchará:
Uruguay dice que otorgó la información requerida sobre el impacto de las empresas, pero los expertos independientes contratados por el CFI (organismo financiero del Banco Mundial) dicen lo contrario y exigieron, incluso, profundizar los estudios de impacto acumulado.
Sobre el punto de que las pasteras no generarán contaminación, los abogados argentinos recordarán que la Dirección de Medio Ambiente de la Cancillería uruguaya declaró, oportunamente, tras haber realizado sus propias evaluaciones, que el daño ecológico iba a ser altamente contaminante. Además, el organismo recomendó no construir un puerto en la zona (como ya lo hizo Botnia) para no dañar aún más el medioambiente.
¿Uruguay no violó el Tratado del Río Uruguay? «Cuando hay una idea de realizar una obra, según consta en un capítulo del tratado, existe la obligación de someterse al procedimiento de ese estatuto antes de empezar la construcción. El Uruguay no puede decir que 'esto no contamina y por eso no lo informo', tiene la obligación de informar, de seguir los procedimientos y de esperar la opinión del otro país», dijo Ruiz Cerrutti.
Voluntad
Con todo, desde mañana, entonces, habrá que confiar en la sustentabilidad de los argumentos argentinos y apelar a la voluntad de los magistrados de dictar una medida cautelar para evitar que un eventual fallo a favor llegue tarde, es decir, dentro de cuatro o cinco años, cuando las papeleras ya estarán funcionando. Ayer, la presidenta de la Corte Internacional de La Haya, la baronesa inglesa Rosalyn Higgins, dijo que las medidas de conservación son tratadas, dentro del procedimiento de la Corte como «medidas de urgencia», y gozan de prioridad ante cualquier otro asunto que el tribunal tenga en este momento. Si bien no existen plazos, en general, la Corte intenta proceder lo más rápido posible cuando se trata de medidas de conservación. Como dato, alcanza.
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