Papeleras: rechazo clave en el Uruguay

Política

Docentes de la Facultad de Ciencias del Uruguay presentaron ayer un informe sobre el impacto de las plantas de celulosa Botnia (Finlandia) y ENCE (España), donde advirtieron que su instalación en Fray Bentos tendrán un « impacto» negativo sobre el río Uruguay.

El documento «Síntesis de los efectos ambientales de las plantas de celulosa y del modelo forestal en el Uruguay» señala varias dudas y cuestionamientos sobre los emprendimientos de Botnia y ENCE en Fray Bentos.

El informe analiza los efectos ambientales de las plantas «cuyo impacto no puede ser tal que supere la capacidad de los ecosistemas de proveer aquellos bienes y servicios de apropiación colectiva imprescindibles para sostener la vida y las actividades productivas».

«Investigaciones de campo y de laboratorio reportaron importantes cambios en la fisiología reproductiva de los organismos acuáticos como la masculinización, retardo de la madurez sexual, alteraciones en la fecundidad y cambios en la proporción de los sexos de los embriones», concluyeron los expertos en el informe.

El estudio indica que para abastecer las dos plantas de celulosa en construcción por parte de la empresa finlandesa Botnia y la española ENCE son necesarias 300.000 hectáreas forestadas en un radio de 200 kilómetros.

Sin embargo, según las restricciones planteadas por normas internacionales detalladas en la investigación, «sólo se podría forestar 44% de la superficie necesaria para abastecer las plantas, límite que ha sido ampliamente sobrepasado en algunas unidades de suelo».

Por otra parte, también es alarmante el nivel de consumo de agua que representan las dos plantas en un funcionamiento considerado normal. En efecto, el trabajo indica que «el mantenimiento de las plantas proyectadas requiere de un elevado consumo de agua, tanto en la generación de la materia prima (monocultivos extensivos) como en su transformación (producción de celulosa)». Ambas plantas tendrían un consumo diario conjunto de 140 mil m3. Esto es grave, ya que el agua es un elemento no renovable y en el mundo se realizan cientos de campañas para su cuidado.

Además, el estudio explica que «las plantaciones de eucaliptos sobrepasan los niveles aconsejables y, de no tomarse los recaudos necesarios, provocaría un drástico cambio en el ecosistema y severos impactos ambientales sobre el suelo», alertaron los técnicos de la universidad. Como respuesta a este problema, las plantas Botnia y ENCE informaron que utilizarán como plan de trabajo el uso de coníferas.

  • Efectos ulteriores

    El informe también indicó que los efectos ulteriores derivados del funcionamiento de las plantas dependerán «de la decisión final que se tome en relación con el tratamiento de los efluentes», y que «aún hay tiempo para que las autoridades uruguayas exijan a las empresas la solución acorde».

    Según el estudio, Botnia y ENCE «todavía no han explicitado en detalle el tipo de tratamiento de efluentes que utilizarán», lo cual resulta de «fundamental importancia», y agrega: «Si bien el río brindará una gran capacidad de dilución de los efluentes vertidos, la mezcla con los efluentes de las ciudades localizadas aguas arriba (sin tratamiento adecuado de sus aguas residuales) pueden determinar respuestas difíciles de predecir a priori».

    Este es el segundo estudio de la Universidad de la República, luego de que en febrero investigadores del área química del Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (Pedeciba) indicaran que no había «ninguna razón científica» para oponerse a las fábricas, si éstas controlaban sus emisiones.

    La instalación de las plantas son cuestionadas por motivos ambientales por la Argentina, que recurrió a la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) para solicitar su suspensión preventiva.
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