Para preocuparse: reapareció Moreau
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Leopoldo Moreau
Leopoldo Moreau -vía predominio en las internas radicales a las que domina por tanta gente que le hace pagar al Estado- influye en el Parlamento nacional y en el bonaerense, un cóctel explosivo para el país en gasto estatal porque son los dos mayores presupuestos.
Lo dejó avanzar en lo que propusiera a Eduardo Duhalde, cuando fue gobernador (1991-1999) pero su víctima preferida fue el débil Carlos Ruckauf cuando asumió como gobernador sin muchos conocimientos provinciales, de afanes personales en proyección política y con minoría en las dos cámaras bonaerenses. «Papita pa'l loro» habrá pensado Moreau y quintuplicó sus demandas de favores del nuevo gobierno provincial justicialista más los que logró del gobierno radical metido en la Alianza, aquí vía ANSeS.
La consecuencia es conocida: hace 15 días el gobernador actual bonaerense, Felipe Solá, debió admitir que el déficit provincial, que ya como malísimo se calculaba en 1.700 millones de dólares, en realidad fue en 2001 de 2.900 millones de dólares más 1.230 millones de «incobrables» trasladados a la gobernación por el derrape del Banco Provincia.
Políticos como Moreau y Storani hablan siempre de «impunidad» frente a la corrupción. Consideran que ésta existe sólo si alguien hace un negociado personal por 30 o 40 millones de dólares. Pero jamás estiman que también es corrupción -y mucho más cara- robarle al Estado con designaciones y «ñoquis». O distribuyendo planes Trabajar del Estado, como fue acusado Jesús Rodríguez, entre partidarios universitarios.
Sumando todas las corrupciones puntuales de los últimos 12 años -hasta incluyendo las de inspectores municipales- no se llegaría ni a 10% de los 4.200 millones que este accionar de los políticos produjo en sólo un año, no en 12, en el presupuesto bonaerense.
Los déficit acumulados de la provincia de Buenos Aires en los últimos años, a su vez, son los que llevaron al actual estallido económico, aunque personajes como Moreau y similares se lo quieran atribuir genéricamente «a los bancos», al «neoliberalismo» o a los «planes del Fondo».
Cuando el Fondo Monetario habla tan insistentemente de «arreglar el gasto con las provincias desde el Estado nacional» en realidad se está refiriendo -en no menos de 80%- a ese tremendo déficit bonaerense. Por eso, pese a moverse con disimulo en segunda línea menos visible, son tan decisivos y peligrosos políticos como Moreau, Storani y otros del mismo tipo. También deben ser identificados -más ahora que intentan reaparecer- porque en la Argentina no hay salida si no se nivelan los déficit del sector público y estos individuos son sus fogoneros.
Veamos las afirmaciones del pintoresco «listista» Moreau con Timerman con abierto desenfado como si él pudiera ser acusador en este desastre actual de la Argentina. Más aún: no reconoce sus culpas.



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