24 de noviembre 2016 - 16:13

¿Para qué sirven los debates presidenciales?

Juliana Awada besa a Mauricio Macri tras el debate presidencial.
Juliana Awada besa a Mauricio Macri tras el debate presidencial.
La obligatoriedad de los debates presidenciales, que Diputados convirtió en ley este miércoles por amplia mayoría, puso en el tapete la discusión sobre la utilidad de los debates y su influencia en el voto de los electores.

Esta discusión es relativamente nueva en Argentina, y tuvo su epicentro durante el primer debate presidencial, en las elecciones de 2015. Pero el debate sobre el debate -vale el juego de palabras-, también es novedad en América Latina: recién a mediados de los ' 80 y principios de los ' 90 los países sudamericanos tuvieron sus primeras experiencias.

Si bien es difícil de mensurar cuál es la incidencia del debate en el voto de los electores, los analistas comparten que la experiencia sirve para "profesionalizar" a los cuadros políticos, y a sus asesores, y que al menos en el caso argentino, llegaron para "cambiar la forma de hacer campañas políticas".

En este marco, en una discusión que tuvo cruces picantes, Diputados convirtió en ley la iniciativa que obliga a debatir a los candidatos a presidente que hayan superado las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).

Con 152 votos positivos, 38 negativos y una abstención, la ley obliga a los candidatos presidenciales que hayan superado las PASO a presentarse a un debate público, que deberá ser televisado y realizado entre 20 y 7 días antes de la elección general.

Además, incorpora la obligatoriedad de un debate adicional antes del balotaje, en caso de que la elección no quede resuelta tras los comicios generales y se necesite una definición en esa instancia.

Los candidatos que no cumplan con esa obligación "serán sancionados con el no otorgamiento de espacios de publicidad audiovisual" para la campaña.

En América Latina, sólo cuatro países tienen ley de debate electoral: Colombia, Costa Rica, Brasil, y Argentina.

Si bien el debate más recordado en la historia es el que tuvo lugar entre John F. Kennedy y Richard Nixon, lo cierto es que el primer debate televisado corresponde al protagonizado entre Adhemar de Barros y Teixeira Lott, en Brasil. Ambos ocurrieron en 1960, pero la transmisión de la contienda estadounidense fue mayor a la brasileña.


Debates electorales, ¿para qué?


"Los debates son como una cápsula resumida de todos los ejes de campaña, y suceden justo en el momento en el que la mayoría de los electores empiezan a prestar atención", responde a ámbito.com Augusto Reina, politólogo y director de la consultora política Doserre.

Para Reina, el debate representa un "episodio sintético" y "rico en información" que da a los electorales la oportunidad de comparar candidatos.

Para el sociólogo y director de la consultora Mora y Araujo, Manuel Mora y Araujo, los debates electorales "no sirven demasiado". "Funcionan para que los políticos expongan sus ideas, aunque no se qué tan conveniente es para ellos. En una época de campañas frívolas y superficiales, podemos decir que los debates sirven para tapar las debilidades de esas campañas", añade.

Hay algo en esta teoría que es indiscutible: durante el debate presidencial entre los candidatos por el balotaje en Argentina, Mauricio Macri y Daniel Scioli, los picos de rating llegaron a 54. Dicha cifra sólo es comparable con la audiencia de la final entre Argentina y Alemania en el Mundial Brasil 2014.

"El primer debate -con los candidatos presidenciales que superaron el piso de las PASO-, tuvo una audiencia de entre 13 a 15 picos de rating", explica el director de Doserre, al tiempo que advierte que se trató de "la novedad" y que "probablemente en los próximos debates no haya la misma cantidad de espectadores".

"En tiempos en los que los programas políticos no pasan los 12 puntos de rating, los debates parecen ser 'el programa político'", afirma Reina.

Para Mora y Araujo "hay algo de reality show que la gente espera ver en los debates presidenciales", y eso es lo que los hace tan atractivos. "La gente quiere ver cómo se manejan y responden ante situaciones incómodas", añade.


El voto y los debates electorales

La incidencia del debate electoral en el voto de los electores es difícil de medir. Sin embargo, para Reina, los debates "suelen reforzar las opiniones existentes".

"Cuando los debates suceden tan cercanos suelen tener menos impacto, porque la desición ya está tomada", añade el politólogo.

En este punto, es interesante tener en cuenta que, de acuerdo a la nueva ley, los debates deberán ser televisados entre veinte a siete días antes de la elección general.

Mora y Araujo por su parte, remarca que "no hay muchos estudios acerca de cómo afectan los debates en el voto, sobre todo en Argentina, eso es muy difícil de saber, por lo menos por ahora".

Consultado acerca del debate presidencial de 2015, Reina indicó que "no hubo grandes variaciones entre pre-debate y post-debate". Aunque sí remarcó que el candidato del FpV, Daniel Scioli, subestimó el impacto de su ausencia en el primer llamado a debatir.

"Esto queda evidenciado en su primera estrategia de campaña de cara al balotaje: ir al segundo debate", argumenta. Esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿Cambiaron los debates la forma de hacer política?


Los debates y las campañas

Para los analistas consultados por ámbito.com, el debate electoral, al menos para el caso argentino, modificó sustancialmente la manera de encarar las campañas electorales.
"Esto obliga a los políticos a profesionalizarse cada vez más, y por ende, a poner el ojo en la importancia de los equipos de comunión que asesoran al político", sostiene Reina.

El debate presidencial además, sienta un precedente que puede tener réplicas en las provincias: "Los gobernadores pueden llegar debatir a raíz de la ley, e incluso puede extenderse a candidatos a la vicepresidencia, o incluso legisladores", explica el director de Doserre.

Mora y Araujo sostiene que las campañas políticas "tienden cada vez más a ser enfocadas desde el lado del marketing". "Presentan al político como un producto, y por lo tanto los debates se van a hacer en función de ese propósito", añade.


Tipos de debate

Los analistas coinciden en varios tipos de debate, pero hacen hincapié en tres de ellos: "de atril", "town hall", y "cara a cara o debate de caballeros".

El debate de atril es que el que tuvo lugar en Argentina en las elecciones presidenciales. Allí, los candidatos debaten en un atril y son moderados por un periodista.

Los debates de tipo "town hall" son los norteamericanos, donde los candidatos se rodean de ciudadanos que les hacen preguntas. Es usual en este tipo de debate que los candidatos caminen por el recinto.

El debate "cara a cara" o "debate de caballeros", se utiliza habitualmente en Francia. "Se pone un candidato frente a otro sin básicamente ninguna intermediación del periodista, y hablan", explica Reina.


Debates para ver con pochoclos

Consultados por ámbito.com, los analistas políticos Reina y Mora y Araujo eligieron sus debates preferidos para recomendar al lector.

Mauricio Macri-Daniel Scioli: primer debate presidencial de balotaje en la Argentina. Durante más de una hora y media, los candidatos se enfrentaron con dures cruces, sobre todo respecto a la economía. Uno de los momentos más álgidos de la discusión tuvo lugar cuando Scioli increpó a Macri por su propuesta sobre narcotráfico "no pudo vencer a los trapitos, pero dice que va a derrotar al narcotráfico".

Richard Nixon - John F. Kennedy: uno de los primeros debates televisados de la historia y el primero en demostrar la importancia de la imagen de los candidatos en el electorado. Si bien claramente Nixon tenía un buen discurso, se cree que subestimó a su joven contrincante, quien eligió maquillarse y hasta realizarse un bronceado para la ocasión, y se ganó a la audiencia. El propio Nixon, después de perder las elecciones, dijo: «Confíen plenamente en su productor de televisión, dejen que les ponga maquillaje incluso si lo odian".

Giscard D'Estaing- François Mitterrand: fue el primer debate televisado en Francia, en 1974. En un escenario acartonado, los candidatos discutieron sin lugar a preguntas de periodistas. Durante el encuentro, D'Estaing fue el autor de una frase que se hizo célebre en Europa: "Señor Mitterrand, usted no tiene el monopolio del corazón".

Hillary Clinton- Donald Trump: primera vez que una mujer llegó a la instancia de candidato presidencial en Estados Unidos. El debate giró de hecho en torno al rol de la mujer y Clinton cuestionó duramente a Trump por los audios filtrados horas antes de uno de los debates, donde su rival se refería en forma misógina y despectiva hacia las mujeres. Trump contraatacó llevando al debate a tres mujeres que acusan a Clinton de haber abusado de ellas.

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