El Gobierno porteño tendrá finalmente Policía y Justicia propias, ahora como parte de las medidas de ajuste que obligarán a Aníbal Ibarra a pagar parte de los salarios de los agentes. Antes de concretarse esa transferencia la decisión pasaría por el Congreso. Ibarra llegó ayer a la mañana a la quinta de Olivos con el mandato frepasista de imponer algunas de las medidas alternativas al ajuste que envió su partido durante el fin de semana, pero finalmente aceptó participar en la redacción del documento que firmó junto a sus pares provinciales.
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Además, cada mandatario suscribió un compromiso de reducción de gastos, que en el caso del jefe de Gobierno porteño consistió en aceptar el traspaso de la Policía y la Justicia. Se tendrá que hacer cargo de 13% de ese costo, que es lo que abarca la baja de los salarios de los agentes a partir de la medida anunciada para conseguir el déficit cero. Ibarra aceptó, pero dejó en blanco la fecha, porque considera que sólo puede tomar ese compromiso el año que viene.
«Nadie abrió la boca», confió el jefe de Gobierno porteño sobre sus pares provincianos y de sí mismo cuando recibió la peor noticia de la jornada: el ajuste contemplaba traspasarle ya a la Capital la Policía Federal, y la Justicia ordinaria, tal como anticipó este diario que venía en estudio con el paquete de medidas. El gobierno nacional le donó la partida presupuestaria, unos $ 800 millones, pero con la salvedad de que los policías ya estaban dentro del recorte de sueldos.
Mientras escuchaba, Ibarra pensaba la manera de defender sus banderas en esa mesa. Si ese maquillaje no era viable debería no firmar el documento con el cual los gobernadores aliancistas respaldaron las medidas decretadas el jueves, o hacerlo en disconformidad -como si se tratara de una multa por infracción a las normas de tránsito-. El mandato supremo, en cambio, lo tenía Juan Pablo Cafiero, la directiva de Carlos Chacho Alvarez, con quien Ibarra aún no retomó el diálogo: «Quedate 'Juampi', no te vayas a menos que te pidan la renuncia».
La cónyuge del ex vicepresidente, Liliana Chiernajowsky, le envió varios mensajes a Ibarra durante el fin de semana. Quería hablarle, le decía en esos radiollamados de «política nacional», pero Ibarra, que se enteró por los cables de agencias noticiosas de que Chiernajowsky (vicejefa de su gabinete) se había ido de la Alianza, postergó durante todo el día la respuesta. Junto con la esposa de Alvarez anunciaron su alejamiento de la Alianza las legisladoras porteñas Beatriz Baltroc y Delia Bisutti. La cónyuge ya había desairado a Ibarra cuando retiró a su tropa de todos los puestos de conducción del Frente Grande porteño en desacuerdo con la asunción de Ariel Schifrin (ladero de Ibarra y presidente del bloque Alianza) como vice partidario.
Lo más urgente para Ibarra, en medio de esa definición sobre su destino político, pasó a ser en minutos el presupuesto porteño. La Capital está en condiciones de hacerse cargo de esa diferencia de salarios de los policías, contempló en números rápidos Ibarra ante la presión. Serán unos $ 100 millones para compensar el sueldo de los agentes, pero Ibarra no estaría preparado para recibir ya ese traspaso. Sabe que tendrá que aportar más de ese prepuesto y que las obras que tiene en marcha en la Ciudad padecerían una demora irremediable, cuando necesita más que nunca un shock en su alicaída gestión, que no acierta a mantener siquiera las calles en mejores condiciones.
Para Ibarra ayer, antes de ingresar a la reunión con De la Rúa, los problemas eran dos fundamentales: resistir el traspaso ya de la Policía y amurallar la Alianza, que se le estaba drenando, en la Ciudad. La partida de dos legisladoras, a las que desde el propio radicalismo forzarán a una manifestación de apoyo a la coalición en la Ciudad, deja al bloque de la Alianza con 21 legisladores, más lejos de la mayoría propia que ostentó en la anterior Legislatura. Ya partieron los dos diputados del Socialismo Democrático y ahora las dos del Frente Grande.
Por otra parte, una retirada frepasista definitiva del gobierno nacional obligaría a Ibarra a replantear su propio gabinete en el cual el Frepaso quedó en minoría con respecto al control de áreas: Ibarra tiene en su gabinete una rebelde, un secretario integrante del ARI (Norberto La Porta), dos secretarios peronistas ( Daniel Filmus y Jorge Telerman), cinco secretarios radicales y apenas dos titulares de área del Frepaso, Eduardo Hecker y Abel Fatala, además de su jefe de Gabinete, el ex PI Raúl Fernández.
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