18 de agosto 2005 - 00:00

Patti arrancó ayer su campaña en el Senado

El duhaldismo copó ayer un acto protocolar en el Senado, organizado a instancias de Eduardo Menem y que terminó como presentación oficial en el Congreso de la alianza de Hilda González de Duhalde y Luis Patti para las elecciones de octubre. Era un día particular para los bonaerenses. Después de un nuevo ataque de Luis D'Elía a Eduardo Duhalde y la defensa que hizo de este último Daniel Scioli, el acto organizado para cambiarle el nombre al hall principal del Senado parecía una reunión de amigos.

Ese espacio pasó a llamarse desde ayer «Salón de las Provincias», siguiendo una dudosa buena costumbre en el Congreso de los últimos tiempos de cambiar los nombres históricos de salones.

Como en casi todas estas actividades, el encuentro estaba presidido por Scioli. Pero la idea original había partido de E. Menem mediante un proyecto que, según él, apuntaba a «reconocer el protagonismo institucional a las provincias».

En la celebración había de todo: junto a Scioli y Menem participaron la chubutense Silvia Giusti, la santafesina Roxana Latorre, la rionegrina Amanda Isidori, el cordobés Carlos Rossi, la chaqueña Alicia Mastandrea, la fueguina Mabel Caparrós, el neuquino Pedro Salvatori, el santafesino Rubén Giustiniani, la riojana Ada Maza y el misionero Mario Losada.

Pero fue justo cuando Menem estaba a punto de hablar que hizo su entrada la ultra duhaldista Mabel Müller seguida de Patti, invitado allí por ella aunque sin ninguna conexión legislativa con el acto.

• Inquietud

Hubo algún murmullo, kirchneristas inquietos -con el pavor que cunde en estos días de ser mal interpretados por los eventos en que participan-, y una amplia sonrisa de Eduardo Menem que recordó la lista de salones renombrados. Se le puso Eva Perón al Salón Rosado, Arturo Illia al Salón de Lectura, Joaquín V. González al Salón Gris -lo propuso el propio Menem-, Carlos Perette al Atrio, y hasta ahora, el único que se salvó es el Salón Azul, el que se encuentra debajo de la cúpula y donde se veló a Juan Domingo Perón por lo que corre riesgo de cambiar en cualquier momento. Los diputados también cometieron ese tipo de violación histórica y hace poco -a instancias de Inés Pérez Suárez- le cambiaron el nombre al Salón de Pasos Perdidos -el más emblemático y famoso del Congreso- por el de Juan Perón.

«Faltaba uno que le diera protagonismo a las provincias»,
dijo ayer Menem al bautizar el nuevo nombre de ese hall, ahora rodeados de las 24 banderas provinciales.

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