11 de mayo 2004 - 00:00

Paz relámpago: hoy Cortina ve a Kirchner

Cortina llegará hoy a Buenos Aires para entrevistarse con Néstor Kirchner. Así de rápido intentaron, el presidente de Repsol YPF y el del gobierno, reponer la paz en un vínculo que quedó dañado desde el miércoles pasado.

Falta les hace: justamente hoy la administración lanzará su empresa energética, cada día más ambiciosa (ya hablan de holding). Además, Shell rompió ayer el acuerdo de precios de los combustibles, que se venía sosteniendo a pesar del aumento del precio del petróleo. En ambas circunstancias, Kirchner necesitará de Cortina.

Aquel miércoles, en una conferencia de prensa que ofreció en la New School University de Nueva York, el mandatario había acusado a la compañía española de extorsionarlo y de «tapar los pozos» para especular con la escasez de gas y, de ese modo, conseguir una mejora en el precio.

Desde el momento en que Kirchner lanzó esa acusación, el ministro Julio De Vido -quien habla más con Cortina que con su propio jefe-comenzó a hacer gestiones para volver la relación a su curso habitual. La primera excusa tuvo que ver con el contexto emocional del orador: una periodista chilena le acababa de preguntar al Presidente a qué seguridad jurídica se refería en sus discursos, si se tiene en cuenta el caso de violación a todos los acuerdos con Chile. Al parecer, a Kirchner lo enfureció la pregunta.

El propio Kirchner, ya en Washington, empezó a dar algunas explicaciones.

Sobre todo cuando se dio cuenta del efecto que rápidamente tendrían sus palabras: dos causas judiciales se iniciaron el jueves pasado para que se indague de qué tipo de extorsión hablaba el mandatario. «Lo de los pozos me lo dijo ( Daniel) Cameron», se justificó el Presidente, una y otra vez, delante de cada uno de los interlocutores que se referían al entredicho durante el regreso desde los Estados Unidos a Buenos Aires. Cameron, al mismo tiempo, negó a sus íntimos haber dado esa información, por otra parte bastante fácil de verificar o refutar.

• Inclinación

Las rabietas de Kirchner, un hombre que al parecer vive enojado, son relativizadas cada vez más por su entorno y aun por quienes lo van conociendo con el paso del tiempo. ¿O no se enfureció también con el presidente del BID, Enrique Iglesias, con quien se fotografió sonriente en el mismo viaje duranteel que estalló contra Cortina? Si a Iglesias lo necesita para mantener el flujo crediticio hacia la Argentina, con el presidente de Repsol puede pasarle algo similar. Sucede que este empresario, con intereses más allá de los hidrocarburos (es, por ejemplo, el accionista individual más poderoso del BBVA), forma parte del círculo áulico del rey Juan Carlos I, igual que su hermano Alberto y su primo Alberto Alcocer. Más significativa que esa relación es la que mantiene con Rodrigo Rato, íntimo amigo que lo llevó a la cúpula de la petrolera. Rato es hoy el hombre por cuya comprensión se inclinará Kirchner cuando llegue la próxima revisión de cuentas del Fondo Monetario Internacional.

Por otra parte, Cortina es el titular de la empresa que aporta, ella sola, 50% de lo que recauda el Estado en concepto de Impuesto a las Ganancias. A tal punto que para pagar los 900 millones de dólares que aportó este año fue necesaria una compleja operación financiera que evitara descompensar el mercado de cambios por la compra de pesos que se requería. El caso era tan delicado que llegó hasta la mesa de Alfonso Prat-Gay.

• Rumores

Buenos Aires se llenó de rumores con el entredicho de la semana pasada entre Kirchner y Cortina. Muchos de ellos se destilaban en compañías que no tienen la mejor relación con los petroleros españoles. Uno de ellos afirmaba que una gestión oficialista se había empeñado en debilitar a Cortina delante del socialista José Luis Rodríguez Zapatero. Se encargaron de desmentirlo las autoridades de la Embajada de España con un dato elemental: Zapatero no se habla con Kirchner desde que el argentino lo saludó por la asunción como premier de España. Eso sí, se verán el 26 de mayo en Guadalajara, acaso congregados por un amigo común, cada día más gravitante en la Casa Rosada: el empresario Carlos Slim, jefe del padrino de Zapatero, Felipe González.

Será tensa la reunión de hoy entre Kirchner y Cortina, a pesar de los esfuerzos de De Vido. Sin embargo no habría que descartar un desenlace amigable. En el gobierno se estudiaba ayer una solicitud para que Repsol YPF se sume al emprendimiento de la compañía estatal de energía: se le requeriría al visitante español que contribuya a esa firma con financiación para la ampliación del gasoducto del Norte. Un irrespetuoso diría que la extorsión cambió de sentido.

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