Peña aliancista pidió flotación
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Roubini, en el documento que publicó el pasado 2 de diciembre, después de las medidas de Domingo Cavallo sobre restricción de las extracciones bancarias, esboza, entre varios puntos, que:
3. El único régimen monetario discutible es un tipo de cambio distinto o una dolarización.
4. La dolarización es inviable. Explica que los ciclos de la Argentina son diferentes de los de Estados Unidos y que la economía de nuestro país es cerrada, con poco intercambio comercial con Norte América.
5. Si el dólar se revalúa frente al euro, yen u otras monedas habrá, además, una pérdida de competitividad de la Argentina en relación con el comercio que tenga con esas regiones.
Ventajas
Para ese economista, al que Terragno quería como asesor, la dolarización, en la que no ve ventajas en el corto o mediano plazo, de ocurrir, se haría con la paridad actual o con una devaluación, palabra que al grupo sentado alrededor de Terragno le da temor. «Lo de Frenkel no se puede decir», sostuvo por caso J. Rodríguez a modo de proteger la difusión sobre lo que pensaban todos en la reunión, excepto el radical Pesce.
Los aliancistas coincidieron en casi la totalidad de los postulados del norteamericano sobre el país, quien también considera que «una depreciación real es necesaria para restaurar la competitividad del país», y acordaron tener presente en sus discursos estas pautas:
-Declarar formalmente la muerte de la convertibilidad. -Avalar la flotación del dólar.
En cambio, se manifestaron en contra de la dolarización de la economía, postura que llevarán al Congreso los respectivos legisladores que tomaron nota allí sobre que «al menos el uno a uno no se puede, porque no hay dólares suficientes». «La dolarización lisa y llana técnicamente es difícil de realizar sin apoyo importante externo y es más recesiva».
Bombecchi, del equipo económico de J. Rodríguez, fue el encargado de alimentar el pesimismo sobre los resultados del ejercicio para el país. Sostuvo que mes tras mes cayó 7 puntos en su actividad y estimó que, con pronóstico optimista, un nuevo ajuste tendría que rondar en $ 5.000 millones.
Límite marcado
En el encuentro no estuvo permitido hacer propuestas: sólo se trató de armar argumentos a favor o en contra de lo que creen que pedirá ahora Cavallo y, especialmente, para que los técnicos nutran de letra a ala política del grupo. Sin embargo, se habló allí de defender la propuesta de un dólar flotante con diversos matices.
Para Bocco, esa flotación debe ser sucia, es decir, con un límite marcado por el Banco Central, una vez que se devalúe la moneda nacional y «clavar» el dólar, aunque al mismo tiempo el frepasista exhibió las complicaciones para aplicar eventualmente esas medidas. Para otros, la flotación debería fluctuar hasta un precio de equilibrio.
Al mismo tiempo, se animaron, como Leopoldo Moreau, a plantear la necesidad de una moratoria de los intereses de la deuda externa por un año, lo que equivaldría a $ 11.000 millones, pero no hubo a la salida un petitorio o agenda de propuestas para ofertar al gobierno.
Según algunos frepasistas presentes, «la reunión pareció de un bloque social demócrata, sin agenda sólida para enfrentar la crisis», dijeron a la salida, y comenzaron a telefonear a Aníbal Ibarra con la premisa de que, si el jefe de Gobierno porteño en cinco días asume como presidente del Frepaso, no debería obviar el escenario económico para unificar posturas en la tropa.



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