Peronismo pone condiciones a Kirchner

Política

Como simbolismo, bastaba la foto en el tren que Juan Perón usó en sus campañas. Pero Eduardo Duhalde fue por más: juntó a José Manuel de la Sota, Jorge Obeid, Daniel Scioli y Eduardo Camaño para advertirle a Néstor Kirchner que no hay grises: está con el peronismo o contra el peronismo.

Ocurrió ayer en San Vicente, en la quinta que a fines de los años '40 compartieron Perón y Eva, donde en algunas semanas se iniciará la construcción de un mausoleo para albergar los restos del matrimonio que gestó y dio entidad al peronismo. Otra señal, en un día cargado de señales.

Sin aliados de Olivos cerca -salvo José María Díaz Bancalari que logra, por ahora, surfear sobre la crisis interna-, Duhalde, los gobernadores y los caciques del Congreso bosquejaron, sin darle un formato oficial, una agenda de demandas para plantearle a Kirchner.

En rigor, el ex presidente se limitó a escuchar las quejas que, por turnos, desplegaron Obeid y De la Sota. Pero, a diferencia de encuentros anteriores,
en ningún momento Duhalde ensayó respuestas a favor de Kirchner. Para quienes lo conocen es una conducta sintomática; un cambio de actitud.

El capítulo más ácido se registró al mediodía, asado de por medio, durante un almuerzo que invitó Duhalde en una quinta cercana a la que habitaron Perón y Evita. De allí, inorgánico pero preciso, surgió un reclamo dual.

• Que se replantee la coparticipación federal -tema que Duhalde intenta ponerse al hombro en nombre de Buenos Aires-, para
modificar el reparto de 60% para Nación y 40% para las provincias que propuso Kirchner y fue vetado por los gobernadores. Quieren las provincias una mayor porción y quitarle a Olivos el manejo del Fondo de Equidad Social de $ 2.700 millones, además de un informe sobre los $ 5.700 millones excedentes del plan Jefes gastados en 2003 y cuyo destino juraron desconocer. Respecto de la coparticipación, se sorprendieron porque tras el primer intento fallido, no hubo contraoferta oficial. Se aportó un dato para explicar eso: el gobierno querría un canje con el FMI: en vez de la ley de coparticipación, sancionar una ley de déficit cero.

• Que Kirchner convoque a los mandatarios del PJ para discutir sobre el diseño de un plan económico que, se entiende, consideran que no existe. Esconde eso la demanda por ser convocados y atendidos por el Presidente que, en cambio, se quejaron, «recibe y se saca fotos con antiperonistas», en referencia a los transversales
Luis Juez, Hermes Binner y Aníbal Ibarra. «Que las leyes se las voten ellos», patalearon los gobernadores.

Justamente, el festival de sonrisas con que el Presidente halagó el jueves pasado a
Ibarra, Juez y Binner coronó la ráfaga de hechos que, eslabonados, enfurecieron a los peronistas, hartos del coqueteo de Kirchner con dirigentes ajenos al PJ.

Y la cumbre de ayer -oportuna o no- fue una respuesta.

«Se junta con éstos (por los transversales) pero a nosotros ni nos recibe»
, se quejaron De la Sota y Obeid, ante Scioli que miraba en silencio y un Duhalde inmutable que luego invitó a todos al museo de Perón donde contó, para arrimar una buena noticia, que Francisco de Narváez «prestará» $ 2 millones para construir el mausoleo.

Para entonces, la mesa se había ampliado. Al núcleo central, se sumaron
Antonio Cafiero, Hugo Curto, Manuel Quindimil, Antonio Arcuri y su esposa Brígida, Jorge Sarghini -ahora al frente del BAPRO- y, entre otros, el intendente de Lomas de Zamora, Jorge Rossi.

Estos tuvieron que conformarse con el mini lunch servido en la confitería de la quinta-museo, el escenario, también emblemático, que eligió el peronismo para lanzar su advertencia al patagónico.

Y como provocación no había postal más explícita para incomodar a Kirchner: todos los citados, salvo Díaz Bancalari registran topetazos lejanos o recientes con el patagónico.

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