La Comisión Bicameral de Seguimiento de los Poderes Especiales que el Congreso le otorgó hace dos meses al Ejecutivo se reunirá el miércoles a la mañana por primera vez con Fernando de la Rúa. Allí le comunicará que comenzará la tarea de revisión de todos los decretos que firmó el gobierno en base a esos poderes delegados, como la modificación a la Ley de Defensa de la Competencia o los cambios en el IVA e Impuesto a las Ganancias. Ese primer encuentro fue pedido por el radical Jesús Rodríguez y tiene un sentido inequívoco: recordar que los poderes especiales fueron delegados en De la Rúa y no a Domingo Cavallo, como pareció ser hasta ahora.
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El comienzo de esta comisión bicameral, que estuvo planteada dentro de la ley que delegó las facultades, fue más que complicado. Desde el inicio de las discusiones para constituirla, los diputados de todas las bancadas apoyaron al peronista Oscar Lamberto para presidirla. Lo mismo sucedió en el Senado con el presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, el peronista pampeano Carlos Verna. Como existe un número igual de miembros en cada cámara y la cuestión no se destrababa, se optó por un sistema de presidencias temporales. Un mes la comandará Verna y al siguiente Lamberto.
Terminado ese tema de campaña -los dos aspiran a una senaduría-se redactó el reglamento de la comisión. Los diputados y senadores comenzarán analizando todos los decretos firmados al amparo de los poderes especiales, para verificar si se cumplió al ley original o hubo excesos.
Sobre ellos podrán emitir dos tipos de dictámenes. Si se aprueba el decreto emitido por el Poder Ejecutivo, la cuestión quedará allí sin necesidad de votaciones posteriores.
Pero si los legisladores resuelven que fue firmado excediendo los poderes, deberán enviar el decreto de rechazo a las cámaras. El decreto firmado perderá vigencia, entonces, si el Senado y Diputados aprueban por mayoría simple la derogación. No existirá aprobación ficta de un decreto, es decir que se considere aceptado ante el silencio del Congreso.
Dos vías
Los decretos podrán llegar al Congreso por dos vías: el Presidente los gira como cualquier otra disposición del Ejecutivo o los diputados deberán actuar de oficio cada vez que aparezca publicado un decreto en el Boletín Oficial haciendo uso de la ley de poderes especiales.
En la práctica, esta comisión existe porque nunca se llegó a un acuerdo para poner en funcionamiento la comisión bicameral de Seguimiento de los Decretos de Necesidad y Urgencia y Legislación Delegada, por la falta de acuerdo entre peronistas y aliancistas sobre la forma en que el Congreso podía proceder a la ratificación o derogación de un decreto. Por eso es que esta nueva comisión cumplirá las obligaciones de aquélla y servirá como una práctica provisoria para testear cómo en el futuro podrían controlarse desde el Congreso los decretos especiales del Ejecutivo.
No hubo tanto conflicto entre senadores y diputados a la hora de fijar el lugar de reuniones. Cuando terminaron con el temario y la fijación del horario de los encuentros, Lamberto planteó que las sesiones fueran una vez en cada cámara. Verna le salió al cruce: «Acá tenemos comida y es gratis. Podemos discutir durante los almuerzos», dijo. Le retrucaron: «No empecemos con corrupción desde el vamos». Pero quedó fijado el Senado como lugar de reunión.
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