Néstor Kirchner volvió a respaldar -aunque no directamente- a la cuestionada secretaria de Ambiente, Romina Picolotti, al ratificar oficialmente a dos funcionarios de ecología responsables de las áreas presuntamente involucradas en el desmadre denunciado por el monopolio «Clarín».
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Esteban Pablo Sáenz Rico, quien desde enero controlaba las finanzas de la Secretaría, fue designado -vía decreto- director técnico administrativo, mientras el abogado Andrés Ricardo Ricaldone asumirá oficialmente como delegado de Legales de la cartera que comanda Picolotti.
Ambos mantendrán ese cargo por seis meses más, salvo que el próximo gobierno defina su continuidad, algo que asoma impensable en el caso de que sea Cristina Fernández la jefa de Estado. La misma suerte, se sabe, alcanzará a Picolotti, quien estuvo a punto de ser eyectada del gobierno, aunque éste prefirió finalmente mantenerla en el cargo.
Esa fórmula, precisamente, fue la que aplicó Alberto Fernández en aquel monólogo en el que defendió a la secretaria de Ambiente atacando al diario «Clarín», en un intento por disimular la sociedad que comparte el Estado con el monopolio en Papel Prensa, blanco de denuncias por contaminación del Riachuelo.
Con todo, Sáenz Rico y Ricaldone permanecerán junto a Picolotti ejerciendo el dominio sobre las dos áreas más sensibles de cualquier estamento de gobierno: el manejo de fondos y el control de las herramientas legales que tiene la Secretaría para disponer la clausura de empresas y designar personal, entre otras atribuciones.
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