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En rigor, hasta hace 20 días, cuando Tomada los atendió en Trabajo, los duros ni siquiera tenían diálogo con el gobierno. El último miércoles, el secretario de Trabajo, Enrique Deibe, continuó la ronda al recibir a Néstor Pitrola del Polo Obrero y Alberto Ibarra del MTL, entre otros.
Pero esa línea no incluye a Raúl Castells que en el primer turno envió a su lugarteniente Ovidio Pepe. En la segunda reunión, el MIJD ni participó. El jueves, en soledad, Castells volverá a marchar a los ministerios de Infraestructura, Trabajo y a la Secretaría de Agricultura.
Los lazos con los duros le dieron al gobierno un poco de aire: en una semana marcada por el crimen del dirigente de la oficialista FTV, Martín Cisneros -que detonó la toma de la comisaría de La Boca-, el Bloque Piquetero y el MIJD de Castells bajaron el nivel de confrontación.
Se trata, sin embargo, de una tregua más técnica que política. Si no se produce otro encuentro o no reciben respuesta a su rosario de planteos, los grupos combativos volverán a embestir contra el gobierno.
Los reclamos son repetidos: incrementar los cupos del Plan Jefas y Jefes de Hogar e incrementar el subsidio para los desocupados de 150 a 300 pesos.
Hay además otras dos cuestiones reclamadas por los duros:
• Que en la licitación de las obras públicas se incluya una cláusula para que las empresas privadas estén obligadas a que un porcentaje de los trabajadores que tomarán provenga de las «bolsas de trabajo» gestionadas por las agrupaciones piqueteras. Eso dependerá del Ministerio de Planificación Federal de Julio De Vido.
• Que el Estado entregue becas estudiantiles a hijos de desocupados que están en edad escolar, plan que debe actuar bajo la órbita de la cartera de Educación de Daniel Filmus.



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