Piquetero que tiene al gobierno de Kirchner como su mayor enemigo
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La toma de un casino en Resistencia, en el Chaco, y de varios locales de comidas rápidas, le valió ganar notoriedad,pero a la vez los primerosencontronazos con la Justicia.
Esta metodología y su constante aparición pública fueron los rasgos que lo diferenciaron del resto de los grupos piqueteros.
La crisis económica y política de 2001 catapultó a Castells a los primeros planos al ser, entre otras intervenciones, la cara visible de un intento de ingresar por la fuerza en el Ministerio de Trabajo y una situación similar en el de Salud. La supuesta reivindicación de los jubilados fue otro de los objetivos que se planteó Castells y no dudó en atacar en varias ocasiones a funcionarios del PAMI, como tampoco en protagonizar una «toma» de la sede central de la obra social. También está fresco el recuerdo de cuando sus seguidores cortaron durante una semana el tránsito frente a la sede de la cartera laboral, transformando la arteria en una gigante cancha de fútbol y campamento piquetero (modalidad imitada luego por otros grupos, ante la inacción oficial).
La huelga de hambre como método le permitió ser centro de atención y provocó, en el caso de la medida que se prolongó hasta ayer, la reacción de todo el espectro político y gremial nacional, preocupado por su estado de salud.
• Definición
Durante el proceso que le siguió a Castells el gobierno del Chaco durante 2004 por la denuncia de extorsión a un casino de esa provincia, no ingirió alimentos durante un mes y medio.
Tras su liberación, continuó con sus periódicas protestas -la mayoría de ellas en el centroporteño-, alejándose cada vez más de los puentes y del Gran Buenos Aires y reclamando aumentos en los valores de los planes sociales y alimentos para los integrantes de la agrupación que dirige.
Al quedar detenido en el marco de la causa por la «toma» de un local de McDonald's en la Capital Federal, Castells volvió a definirse como un «preso político». A los pocos días inició una huelga de hambre que se prolongó por dos meses.
En los últimos meses hizo pública su decisión de postularse, con su mujer, Nina Peloso, como candidatos a legisladores de cara a los comicios legislativos en la provincia de Buenos Aires.
Al quedar ayer en libertad y antes de abandonar la huelga de hambre, fiel a su estilo, Castells prometió «seguir la lucha». No aclaró cuál.



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