21 de junio 2004 - 00:00

Piqueteros aumentan presión a empresas

Los piqueteros más duros comenzarán a negociar esta semana directamente con las empresas que los tuvieron como ocupantes durante las últimas marchas. Frente a un gobierno de Néstor Kirchner que empieza a mostrar preocupación pero no tiene un plan para controlarlos, se disparan señales de alarma en una sociedad que ve ya directamente afectado el derecho de propiedad. La toma de nueve locales de McDonald's, la invasión al Sheraton y el sitio a sucursales de hipermercados -todos hechos ocurridos la semana pasada- demuestra que los activistas están dispuestos a aplicar esa metodología como práctica usual de protesta y, lo que es más peligroso, como método para obtener recursos. Ocurrió antes con la petrolera Repsol YPF, cuya sede central fue atacada tres veces en 40 días, y se produce en forma sistemática en las estaciones de trenes -como Constitución-y de peaje, que son «copadas» por piqueteros durante horas, que afectan los servicios e impiden hasta el cobro de boletos. La seguridad jurídica, que es una de las condiciones básicas para decidir una inversión extranjera en el país, se pone en riesgo con cada una de estas tomas. Los protagonistas, mientras tanto, siguen tan libres como para presentarse personalmente ahora a las empresas para reclamar lo que exigieron hace una semana por la fuerza.

Activistas que responden a Raúl Castells el viernes «coparon» por varias horas nueve locales de la empresa de comidas rápidas McDonald’s para pedir libros y leche en polvo. Amenazan con otros ataques si ésta no accede a sus pedidos.
Activistas que responden a Raúl Castells el viernes «coparon» por varias horas nueve locales de la empresa de comidas rápidas McDonald’s para pedir libros y leche en polvo. Amenazan con otros ataques si ésta no accede a sus pedidos.
Para evitar ser, otra vez, blanco de los ataques de los grupos piqueteros -como ocurrió el viernes último, cuando los seguidores de Raúl Castells coparon nueve locales de su cadena- la empresa McDonald's dispuso un «alerta» entre sus gerentes y directivos.

Desde el viernes, la compañía engrosa la larga lista de empresas que quedaron en la presión piquetera, práctica que en la última semana afectó además al hipermercado Carrefour y al Sheraton Hotel. También Repsol YPF fue atacada en forma recurrente -tres veces en los últimos 40 días-, al igual que las empresas ferroviarias y las concesionarias de peaje.

La reacción de McDonald's responde a la amenaza de los activistas de repetir sus ataques si esa empresa no entrega 10 mil libros y 20 mil cajas de lecheen polvo para los comedoresdel Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), grupo que comanda Castells.

«No vamos a negociar bajo extorsión.»
Esa es la consigna de la compañía que, sin embargo, no descarta un eventual diálogo con los piqueteros. De hecho, ayer referentes de Castells anticiparon que esta semana mantendrán una reunión con directivos de la empresa.

McDonald's enfrenta una disyuntiva: si cede al reclamo del MIJD, la empresa abrirá la puerta para las demandas de otras agrupaciones piqueteras, como le ocurrió a Repsol YPF con la garrafa social. Si no lo hace, Castells y sus seguidores repetirán la embestida.

Por lo pronto, la compañía diligenció a los gerentes de sus locales en Capital Federal y el Gran Buenos Aires a estar intercomunicados e informar «de inmediato» sobre cualquier anomalía. Buscan evitar una toma masiva, como la que se registró el último viernes.

• Reproche

Observador pasivo de ese conflicto, el gobierno se limitó a reprochar la metodología piquetera. «Acá nadie puede hacer lo que se le antoje», se enojó el ministro del Interior Aníbal Fernández, y desgajó un reclamó: «La Justicia va a tener que meter preso a alguno».

La Casa Rosada no logró todavía encauzar el tema. Recién mañana, luego de dos meses de protestas de alto impacto, tenderá un puente de diálogo con el dueto duro que conforman Castells y Néstor Pitrola del Polo Obrero: los recibirá el ministro de Trabajo, Carlos Tomada.

Al margen de ese nexo, Kirchner enviará a un delegado al show de piqueteros leales que
Luis D'Elía (FTV), Jorge Ceballos (Barrios de Pie) y Emilio Pérsico (MTD Evita) realizarán hoy en Parque Norte desde media mañana y coronarán con un acto a las 17.

A la misma hora, la cúpuladel MIJD de Castells definirála agenda semanal de protesta: no sólo el
segundo capítulo de la avanzada sobre McDonald's sino también una jornada de protesta contra Felipe Solá porque, dicen, la provincia suspendió el reparto de productos.

«Nos deben 110 mil kilos de alimentos»
, le dijo ayer Castells a este diario. Además, volverán con un viejo reclamo: la reincorporación de casi 900 desocupados que recibían subsidios bonaerenses, a través del Plan Barrios, que Juan Pablo Cafiero desactivó meses atrás.

Ese reclamo, sin fecha prevista, podría incluir una práctica que estrenaron Castells y Pitrola hace dos meses:
tomar las cabinas de peaje en las autopistas y levantar las barreras para que los usuarios circulen sin pagar.

Será, de todos modos, una maniobra del MIJD en soledad. Luego de la Semana Federal, que concluyó el viernes, el Polo Obrero no saldrá a la calle hasta el sábado, cuando se cumplen dos años de los incidentes en Puente Pueyrredón donde murieron
Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.

Ese día, todos los clanes que integran el arco piquetero opositor, que incluye al menos por ahora a la CCC de
Juan Carlos Alderete, compartirán una ceremonia en Avellaneda y luego marcharán a Plaza de Mayo, donde cerrarán la jornada con un acto contra Néstor Kirchner.

En ese raid, Castells y Pitrola se mostrarán juntos luego de los
chispazos que entre los caciques generó el ataque a McDonald's. Aquel incidente, según voceros del Bloque Piquetero, «desdibujó el alcance» de la Semana Federal.

A pesar de eso, ayer, ambos jefes piqueteros -Castells estaba en Tucumán- hablaron por teléfono y ratificaron su alianza táctica de unidad contra el gobierno.

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