7 de septiembre 2005 - 00:00

Piqueteros: ¿comenzó operación retorno?

Luego de enviar a la Policía a impedir cortes y protestas callejeras, Néstor Kirchner sostuvo ayer que la intención del gobierno es que los piqueteros se «incorporen a trabajar junto al país» en lo que representa un cambio -otro- de la postura oficial ante los «duros».

Ayer, desde Moreno, donde encabezó un acto de campaña junto a su esposa, Cristina Fernández, y al gobernador Felipe Solá, el Presidente convocó a los piqueteros a «trabajar junto al país» porque, dijo, «la Argentina se estuvo desbarrancando por años y será levantada entre todos».

El llamado presidencial tuvo su correlato en Aníbal Fernández, el principal vocero de la estrategia oficial de imponer rigor a las agrupaciones que nuclean a desocupados. Ayer, el ministro planteó que aceptará el diálogo si «en conjunto» los grupos suspenden sus protestas.

El pedido del ministro del Interior es, en realidad, el eco tardío del planteo que desde hace dos semanas vienen realizando los caciques piqueteros: que si el gobierno les abre la puerta para iniciar una negociación, interrumpirán todas las medidas de protesta.

Hubo, incluso, una oferta unilateral del MTD Aníbal Verón que el último jueves suspendió sus actividades. Pero anteayer, Juan Cruz Daffunchio, líder de ese grupo, se presentó en la Casa Rosada para establecer una vía de diálogo, pero chocó con la negativa del gobierno.

«No sirve de nada que un grupo intente dejar de lado estas prácticas que usan o que ponen como objeto de extorsión a la sociedad»,
dijo Fernández para explicar la negativa a la oferta de Daffunchio. «Sirve», dijo, cuando esa actitud se toma «en conjunto». En los planes del gobierno figura una proximidad a los piqueteros más cerca de las elecciones coronando con un aumento de las asignaciones. Todo pensando en las urnas.

Entre las idas y vueltas, un partido político vinculado a una rama piquetera presentó ayer en la Justicia un amparo para que se permita el ingreso de los manifestantes a la Plaza de Mayo. Es la primera reacción judicial ante la decisión del gobierno de impedir protestas frente a la Casa Rosada.

El escrito fue radicado por
Mario Cafiero y Vilma Ripoll, postulantes bonaerenses del frente de izquierda UNITE, formato electoral del trotskista partido MST, que tiene como expresión callejera a los piqueteros del Movimiento Sin Tierra Teresa Vive.

• Paritarias

A ese diálogo de sordos se sumó una ristra de dirigentes piqueteros que insistieron con el reclamo de que la Presidencia acepte discutir sobre sus demandas: un aumento de 150 a 350 pesos del plan Jefas y Jefes de Hogar y su universalización.

Hay un concepto general que se registró ayer a partir de la firma de un telegrama donde los caciques intiman al Presidente a iniciar un proceso de paritarias para discutir sobre esa agenda.

Pero en el amplio abanico hay matices.
Daffunchio reiteró que está dispuesto a dialogar, aunque se despachó contra Aníbal Fernández, a quien le recomendó «bajar el tono bravucón y soberbio».

Otros, en cambio, advierten que ni siquiera con una negociación en marcha suspenderán sus protestas. Es el caso del Frente de Trabajadores Combativos (FTC), grupo que realizó un corte sorpresivo la semana pasada y mantuvo «bloqueadas» durante tres horas las boleterías de la estación de Constitución.

A su vez, el líder del Polo Obrero (PO),
Néstor Pitrola, sostuvo que «el ministro y el gobierno deben dejar de extorsionar al pueblo prohibiéndolo de su Plaza de Mayo» y afirmó que «la clase trabajadora no abandonará sus métodos de lucha mientras tenga salarios de hambre, desocupación, flexibilidad laboral y trabajo en negro».

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