25 de julio 2001 - 00:00

Piquetes, anoche en el Senado

El sindicalismo del Congreso comenzó anoche el operativo piquete para boicotear hoy el tratamiento de la ley de déficit cero en el Senado. Ayer, ingresaron activistas de la Asociación de Personal Legislativo (APL) con bombos y banderas por la entrada general de la calle Hipólito Yrigoyen al 1800, bajo la consigna de manifestar contra el recorte salarial a los empleados estatales.

Los seguidores del gremialista Ricardo Sablich, secretario general de APL y aliado del camionero Hugo Moyano en la denominada CGT disidente, burlaron al radical Mario Losada, que anteanoche se comprometió con los peronistas a desplegar un cerrojo que impida bloqueos a la sesión de esta tarde.

Evidentemente, el presidente provisional del cuerpo no imaginó que los pertrechos podían desembarcar antes de lo previsto. Hoy, tendrá que pedir refuerzos a la Policía Federal, si quiere mantener cierto orden doméstico. La amenaza de escándalo, a imagen y semejanza de lo que sucedió la semana pasada en Diputados -durante la votación del mismo proyecto-, parece imposible de detener.

• Sin discreción

Como si fueran materiales de trabajo, llegaron al palacio provistos de tamboriles y pancartas que piensan utilizar hoy en la Cámara alta, alrededor de las 15 de la víspera. No hubo ninguna discreción en los preparativos.

El personal de seguridad, llamativamente, no hizo nada para frenarlos o, al menos, pedirles que dejaran afuera el cotillón de protesta y los instrumentos de percusión. Quienes entraban pertenecían, se presume, a la planta de personal permanente del Parlamento. Pero eso no los habilitaba a pasar con total impunidad, sin que les decomisaran el merchandising de APL.

Lo curioso es que
cualquier ciudadano que pretenda acceder al Congreso, sea por la puerta al público de Diputados -sobre avenida Rivadavia- o la de la Cámara alta, debe presentar documentos de identidad y ser autorizado por funcionarios legislativos para poder franquear la recepción. Ni qué decir si portan elementos contundentes y banderas.

Apenas se inicien los aprestos para la sesión resultará difícil impedir que los amigos de Sablich invadan pasillos, salones e incluso el mismo recinto con pancartas, papel picado, bombas de estruendo y el tronar de los tambores. Previsiblemente, los sindicalistas tratarán de plegar a su medida de fuerza a los taquígrafos para que no queden registros de los debates. De máxima aspiran a impedir que haya deliberación en el hemiciclo y se postergue la ley.

Sablich
, en persona, procuró hablar con los senadores del PJ para pedir que no voten el paquete del ajuste, pero no le dieron audiencia (sus rivales de la interna panfletearon las escaleras reprochándole esta actitud). José Luis Gioja y compañía se reservaron para recibir ayer a Rodolfo Daer, el mercantil Armando Cavalieri y Andrés Rodríguez (UPCN) que clamaron para que voltearan la iniciativa oficialista, desde la CGT Azopardo. El gremialista parlamentario está peleado con el bloque peronista porque apoyó las diatribas de Moyano para que no se cierre la causa de las presuntas coimas, a pesar de que la oposición le permitió a APL zafar del tijeretazo de 12% que impuso José Luis Machinea en la administración pública.

En la víspera, el secretario administrativo de la Cámara,
José Canata, se quejaba de que los gremialistas de ATE le habían garantizado que no coparían el interior del Congreso. Por lo visto, APL -que pertenece a la CGT de Moyano (ATE es de la CTA de Víctor De Gennaro)- no participó del mismo criterio.

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