15 de marzo 2007 - 00:00

Pizzas y TV de madrugada

Angel Maza pasó la noche atrincherado en la Casa de Gobierno, rodeado de ministros, intendentes, familiares y militantes. Estuvo en el despacho de gobernador y en un cuarto de descanso, donde hay una TV y sillones -pero ninguna cama- conectado con su oficina. Allí cenó pizza pasada la medianoche. Casi abstemio, Maza no consume alcohol ni fuma, así que bebió gaseosas light. En ese clima de espera y tensión, obsesivo por la pulcritud, Maza se puso en persona a ordenar las cajas de pizza y las botellas vacías que había desparramadas por el primer piso de la gobernación.

El resto de la noche siguió a través de los canales de noticias nacionales y provinciales, las trasmisiones referidas a la crisis que atravesaba su provincia. El intendente de Chilecito, Fernando Rejal, potencial candidato del mazismo a gobernador, y el secretario de la gobernación, Roberto Catalán, fueron sus escoltas permanentes. Siempre estuvieron a su lado, también, sus custodios y sus secretarios privados. Al amanecer se asomó al balcón y saludó unos segundos a los seguidores que, a pesar de la actuación policial de la noche anterior, que arrojó gases y balas de goma, permanecían en la plaza.

Fueron los que lo vitorearon cuando, al mediodía, Maza dejó la Casa de Gobierno para dirigirse a la sede del PJ riojano que preside. Caminó las siete cuadras que separan un edificio del otro. Habló y saludó. No volvió a la residencia oficial.

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