18 de marzo 2004 - 00:00

PJ Capital: falló la letra en el pacto Kirchner-Duhalde

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
La falta de inocencia de las fotos de Eduardo Duhalde con el ex candidato a jefe de Gobierno Mauricio Macri, hace dos domingos, en el estadio de Lanús, quedó demostrada durante las últimas 48 horas. La Ciudad de Buenos Aires se ha convertido en otra ocasión para el duelo, velado y tácito, entre el ex presidente y su sucesor, Néstor Kirchner. O quienes dicen representarlo con mayor insistencia.

Esto es lo que advirtió el alto mando del PJ que se congregó el martes en Córdoba. Eduardo Camaño había llevado hasta allí una propuesta para la inestable situación en que se encuentra el peronismo porteño. La idea era formar una comisión para que se reforme la carta orgánica del PJ, incluyendo algunas novedades: la caducidad de todas las afiliaciones, el establecimiento del sistema D'Hont para las candidaturas electivas (sustituiría al de mayoría y minoría), impedir que se puedan afiliar quienes tengan procesamientos pendientes en la Justicia.

Ayer llegó la respuesta para la inquietud de Camaño: 38 consejeros del partido, identificados con Alberto Fernández y sus aliados del sindicato de encargados de edificios (lo que el vulgo llama «porteros»), renunciaron junto con sus respectivos suplentes, dejando al Consejo que preside Toma sin quórum delante de la Justicia electoral. Anoche se desarrollaba una pelea casi policial, en la cual uno de esos dimitentes aducía haber actuado bajo presión del gobierno, por lo cual con la operación corría riesgos formales.

Kirchner y Duhalde tenían medianamente acordada una tregua porteña que establecería al frente del PJ una comisión de acción política, como la que rigió hasta ahora en el partido a nivel nacional. Ese pacto es sólo el capítulo metropolitano de una conciliación mayor, que incluyó la renuncia del kirchnerismo a armar una estructura propia en la provincia de Buenos Aires, agresiva para los seguidores del ex mandatario. Aníbal Fernández, el ministro del Interior, es la primera víctima de este pacifismo: debió suspender el lanzamiento de su candidatura a gobernador bonaerense sin que, desde la otra banda, interrumpan la cadena de agresiones que le tienen dedicada, como los escraches en su casa de Quilmes, donde le atribuyen hasta los baches que no cubre el intendente de la localidad, su discípulo (o «punto», en el dialecto de la zona). La letra chica porteña de este convenio es lo que falló, otra vez.

• Muestra

La inclinación de Camaño por Toma es la muestra más evidente de que Duhalde no está dispuesto a dejar el partido porteño en manos del nuevo orden nacional, que representa Alberto Fernández, el jefe de Gabinete. ¿Tiene el hombre de Lomas un candidato distinto de Fernández para la Capital? Si es así, ese hombre no es Macri: «Mauricio, tenés que pensaren 2007; vos podés heredar todo esto si te manejás con prudencia. En el gobierno vienen con mucha velocidad», aconsejó Duhalde en su casa suburbana antes de marcharse hacia Florianópolis. Si es cierto que el jefe bonaerense imagina un destino nacional para el presidente de Boca, habrá que creer la versión que le atribuye una preferencia por Rafael Bielsa, encuesta del oráculo oficial Artemio López en mano (revelador allí el «appeal» de Cristina Kirchner para los porteños). Un amigo de Fernández objetó ayer: «¿Qué importan los sondeos? Kirchner, con la popularidad que tiene, hoy hace ganar a un muerto en Buenos Aires». Sensato.

Desde el sector de Duhalde son maliciosos y esgrimen la peor versión: exculpan al jefe de Gabinete por la operación de ayer y cargan todo el peso sobre las espaldas de los Santamaría, José yVíctor, los jefes del sindicato de porteros. Con malicia, el duhaldismo dicen que ellos son los jefes del aparato más poderoso que existe hoy en la Ciudad, con una red de 20 unidades básicas de gran porte. Pero que eso no les impidió temer por una cláusula que tendría la nueva carta orgánica, la que inhibe a los procesados. Todo el mundo sabe que los Santamaría tienen una causa penal complicada, que navega por los tribunales y espera decisión de la Corte. ¿O no fue recordándoles esas fojas que en su momento el propio Toma los arrancó de las manos de Gustavo Béliz?

Vistosa, con una escala fácil de trabajar políticamente, sensible a las figuras que proyecta la TV, la Capital es una manzana tentadora para los integrantes de cualquier gabinete nacional. No se salva éste, que tiene por lo menos cuatro candidatos a jefes de Gobierno (Fernández, Bielsa, Daniel Filmus y Julio De Vido), si no se anota Gustavo Béliz.

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