El peronismo tendrá que demostrar esta semana que puede avanzar en la votación de leyes conflictivas en contra de toda la oposición de la Cámara de Diputados. Si en soledad no consigue reunir quórum peligrará el proceso de renegociación de algunos contratos con empresas de servicios concesionados, frente al rechazo de radicales, aristas, partidos de izquierda y algunos provinciales. La prueba para el PJ llegará mañana, cuando primero deberá demostrar disciplina interna para aprobar el proyecto que desfederaliza el juzgamiento de casos de narcotráfico de menor cuantía. En medio de la pelea quedó atrapado Roberto Lavagna y su proyecto de unificación de registros de sociedades anónimas en todos el país -una de sus piezas clave para combatir la evasión en empresas-, que pidió en varias ocasiones al Congreso sin éxito.
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Después de semanas sin sesionar y en medio de un proceso de paralización del Congreso que está siendo denunciado por la oposición, el peronismo comenzó a armar una estrategia para mostrar actividad en el recinto. El problema es que no existen temas de importancia disponibles para aprobar y debidamente consensuados con la oposición.
Por urgencia, el gobierno quiere que se termine de ratificar el acuerdo transitorio entre el Estado y Edelap -la distribuidora eléctrica del área La Plata-, un proyecto que ya fue aprobado por el Senado y que pasará a ser el caso testigo de todos los procesos de renegociación en marcha.
Ese apuro del Ejecutivo, no obstante, se topa con los problemas que hoy presenta el oficialismo en la Cámara baja, conflictos que llegaron al punto de instalar la idea de espaciar las sesiones -realizarlas cada 15 días en lugar de semanalmente, frecuencia que, de hecho, ya les cuesta bastante cumplir- y acumular en esos días proyectos de importancia y convenientemente consensuados en las comisiones.
La realidad es otra y se demostraría esta semana. Esos dos temas, Edelap y la demorada desfederalización del narcotráfico, son los únicos disponibles y no tienen el más mínimo acuerdo en la oposición. El radicalismo confirmó ayer que continuará manteniendo la estrategia de no dar quórum. No está de acuerdo, al igual que el ARI, en el dictamen que avaló el acuerdo transitorio con Edelap. Sostiene la UCR que no existen los dictámenes previos de la SIGEN y la procuración del Tesoro -exigidos en el proceso de ratificación- y rechaza el sistema de aumentos tarifarios que se aplican a los grandes consumidores porque -sostiene- impactarán en el costo de vida.
El justicialismo, por el contrario, respalda la aprobación del acta de entendimiento que fija un aumento de tarifas para empresas y comercios de 15% promedio, la suspensión de la demanda ante el CIADI -tribunal arbitral del Banco Mundial- y un plan de pagos de las multas.
El PJ tiene asegurados los votos para aprobar la ratificación del convenio y para el proyecto que permitirá a la Justicia provincial hacerse cargo de los delitos de comercialización de drogas considerados menores, pero deberá conseguir el quórum antes si quiere iniciar la sesión.
El último intento de sanción, por otra parte, de la provincialización del juzgamiento de determinados delitos de comercialización de drogas terminó en un escándalo cuando el radicalismo se retiró de recinto dejando a la Cámara sin quórum. Esa decisión derivó en una catarata de protestas por parte de Felipe Solá, que terminaron involucrando a diputados del PJ. Estos, a su vez, negaron cualquier responsabilidad en el fracaso, como en el caso de Jorge Casanovas, uno de los autores e impulsores de esa norma cuando se desempeñaba como ministro de Seguridad bonaerense. Pero la temperatura de la interna peronista terminó por confundir cualquier razonamiento.
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