Néstor Kirchner está a punto de pegar otro faltazo a una cumbre presidencial; esta vez, a la que reúne a todos los mandatarios del continente en Costa Rica. La razón no es la agenda cargada ni la antipatía manifiesta que tiene por esos encuentros. Esta vez, el argumento es que no tiene en qué ir. Ordenó, sí, que los funcionarios que integran la delegación viajen a ese país en aviones de línea. Lo harán mañana, apenas se despidan del primer mandatario chino, Hu Jintao, pero con la idea de que deberán disculpar al Presidente. ¿Implica esto que Kirchner deja de viajar al extranjero?
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