4 de enero 2007 - 00:00

Por DNU cortan las vacaciones

Casi en solitario, la plana mayor del kirchnerismo del Congreso deberá interrumpir su descanso. Siquiera por unas horas, viajar a Buenos Aires para, a las apuradas, repetir su «Sí, Néstor»: deberán analizar -es un decir, claro-y aprobar o rechazar un decreto presidencial.

El incremento salarial que, a través de un DNU, Kirchner le otorgó al personal no jerárquico del Organo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA), el 20 de diciembre pasado, obligará a los jefes del oficialismo Miguel Pichetto y Agustín Rossi a fichar en pleno enero.

La cita es para el miércoles 10, unas horas después de la fecha prevista para el regreso de Kirchner a Olivos. Luego de partir el 30 a Santa Cruz, recién el lunes 8, después de Reyes, el patagónico volvería a la actividad oficial. Por lo visto, no quiere hacerlo solo.

Las quejas que nadie pronunciará deberían orientarse hacia Cristina Fernández. Por pasadas protestas de la senadora -por entonces de Santa Cruz-contra los DNU, el gobierno tuvo que aceptar que se forme una comisión ad hoc para revisar los decretos presidenciales.

Fue uno de los debates calientes de 2006 que se resolvió, en medio del malestar opositor -que, como la primera dama en otros tiempos, pedía limitar los DNU-, al votar la Ley 26.122 y crear la Comisión Permanente de Trámite Legislativo (CPTL) que, claro está, domina el oficialismo.

Puede, por eso, prescindir de la oposición: de los 16 miembros, el kirchnerismo tiene 10, nueve del FpV más el «peronista federal» Jorge Landau. Como se requiere un quórum de ocho, los DNU que firma Kirchner pasan sin despeinarse ni perder una coma por la bicameral.

Es lo que ocurrirá el miércoles a las 9 cuando, citados por el titular de la comisión, Jorge Capitanich, deban «comparecer» -con ese ánimo recibieron la notificación-Diana Conti, Marita Perceval, Patricia Vaca Narvaja, Luis Cicogna, Nicolás Fernández y María Laura Leguizamón.

A este elenco K, encabezado por Pichetto y Rossi, debería sumarse el club opositores: los radicales Ernesto Sanz, Oscar Aguad y Luis Petcoff, el PJ díscolo Gustavo Ferri -yerno de Duhalde-y el lopezmurphista Pablo Tonelli. Además, la dual María Luz Sapag.

En disidencia, la UCR y el PRO han pataleado en el vacío contra la tendencia de Kirchner a recurrir a los DNU, pero no lograron más que firmar dictámenes en minoría, simbólicos. De hecho, desde que se creó el 25 de octubre, la bicameral nunca rechazó un decreto.

No será la excepción el que dispuso un aumento para el personal del ORSNA, oficina que depende del Ministerio de Planificación de Julio De Vido, vinculado al sistema aeroportuario, conducido por el brigadier mayor retirado Horacio Orefice.

Refiere, en ese caso puntual, a los empleados administrativos que no están regulados por el Sistema Nacional del Personal Administrativo (SINAPA) -éstos concursaron y tienen estabilidad, están « sinapeados»- y no habían sido alcanzados por un incremento anterior.

El mecanismo de la comisión bicameral establece que tras la firma de un DNU, el gobierno debe informar a esa oficina en un lapso no mayor a diez días desde la rúbrica. Esta, a su vez, debe aprobar o rechazar el mismo en un período similar: diez días.

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