12 de agosto 2005 - 00:00

Por qué kirchneristas se fueron a las manos

La escaramuza entre sectores antagónicos de la JP, ocurrida la marcha del miércoles en el acto del Día de la Juventud que Néstor Kirchner realizó en el microestadio de River Plate, sacó a la luz una de las diversas rencillas que, por su diversidad, atraviesan al kirchnerismo.

Es, de algún modo, un reflejo de las tensiones que en todos los planos existen entre los «viejos» y los «nuevos» kirchneristas. Trascendió de una manera poco diplomática -con palazos y trompadas-en un nivel periférico del poder: los jóvenes y la Dirección Nacional de Juventud (DINAJE).

En River, los sectores que se saludaron a los sopapos, responden a jefaturas y lógicas tan definidas como contrarias: de un lado, estuvo el brazo joven de los piqueteros de Barrios de Pie; del otro, los peronistas, con ADN duhaldista, que responden a Mariano Cascallares.

Los primeros, comandados por el piquefuncionario Jorge «Huevo» Ceballos ( ocupa un despacho junto a Alicia Kirchner) y el setentista Humberto Tuminni están, desde antes de la elección, junto a Kirchner. Los segundos mudaron de piel hace apenas unos días.

Cascallares
es director nacional de Juventud y le debe ese sillón a Gustavo Ferri, hoy diputado y yerno de Eduardo Duhalde. Cuando el lomense asumió su interinato, Chiche Duhalde quedó como coordinadora de políticas sociales, «megaárea» que abarcó Juventud.

Ese lugar estaba reservado para Ferri pero, para no generar quejas públicas, el yerno digitó la designación de Cascallares en su lugar. Sin embargo, eran aliados políticos al punto que Ferri atendía las audiencias políticas en las oficinas de la DINAJU.

Pero Cascallares empezó a montar una estructura nacional y luego, ante la ruptura entre Kirchner y Duhalde, se mostró más cerca del Presidente que del ex. Ferri, en cambio, prefirió honrar la unión familiar y política que lo anuda al caudillo de Lomas de Zamora.

Ante esa situación, el acto por el Día de la Juventud -fecha instaurada por Carlos Menem sirvió como evento para que Cascallares y sus aliados (muchos de ellos portadores de apellido: están el hijo de Miguel Pichetto y el de Mario Das Neves, entre otros « ilustres») formalicen su mudanza al kirchnerismo.

Eso enfureció a las juventudes de Barrio de Pie que, en silencio, accionaban para desplazar a
Cascallares de la DINAJU y quedarse, bajo el amparo de Ceballos, con esas dependencias. Pero eso no ocurrió o, al menos por ahora, no ocurrió.

Por eso, cuando se cruzaron en el microestadio de River,
los seguidores de cada grupo brindaron un show que puso en riesgo, incluso, la asistencia de Kirchner.

Al final, todo se olvidó, y desde el escenario el Presidente se permitió
«ver» en los presentes «a la gloriosa JP» del pasado.

Dejá tu comentario

Te puede interesar