5 de febrero 2008 - 00:00

Por suerte, Fernández explica a Lavagna y lo compara con Borocotó

Alberto Fernández le dio ayer la bienvenida a Roberto Lavagna al justicialismo que organiza Néstor Kirchner. El recibimiento no estuvo exento de costos: el ex ministro tuvo que soportar una odiosa comparación: "Lo descalifican como a Borocotó", le dijo el jefe de Gabinete sabiendo la afrenta que lanzaba. El paso de Lavagna al kirchnerismo rompió también al radicalismo. Gerardo Morales soportó ayer pedidos de renuncia públicos desde la UCR K y privados desde otros sectores partidarios. Se le factura el haber sido el máximo impulsor de la fórmula presidencial en sociedad con el ex ministro. Sobre las razones del pacto entre Lavagna y Kirchner se siguen sumando conjeturas. Algunas, más políticas, intentan explicar que el peronismo es el único camino que le quedaba, después de la derrota de octubre. Otras, recorren antojadizos caminos judiciales buscando razones en las consecuencias del caso Greco o en un intento de Lavagna por no complicarse la vida con otros temas que podrían rozarlo, como las heridas abiertas que aún quedan del caso Southern Winds.

Eduardo L. Borocotó y Roberto Lavagna.
Eduardo L. Borocotó y Roberto Lavagna.
Alberto Fernández lideró ayer el coro de kirchneristas que recibió a Roberto Lavagna nuevamente en el oficialismo. En diálogo con distintas radios, el jefe de Gabinete se pasó la mañana respaldando al mismo hombre que lo criticó cuando se fue del gobierno en diciembre de 2005.

Esa defensa no comenzó bien: A. Fernández, se cree que sin quererlo, comparó a Lavagna con Eduardo Lorenzo Borocotó: «Viene Lavagna y enseguida los descalifican injustamente como a Borocotó», se quejó.

Siguieron después otras definiciones:   

  • «Lavagna hizo su propia lectura y entendió que en esta instancia lo razonable era acompañarlo a Néstor Kirchner».   

  • «Nosotros obviamente valoramos esa decisión, básicamente porque nos parece que parte de una lectura adecuada a la realidad; nadie puede perder de vista lo que la gente resolvió en octubre último, el apoyo implícito a la gestión de Kirchner que ese día la gente expresó con su voto.»     

  • «Tampoco nadie duda que un partido como el justicialismo, necesita revitalizarse, necesita de la participación de todos y creo que Lavagna lo que está haciendo es reconociendo una posición de liderazgo en el lugar de Kirchner, o por lo que Kirchner representa.»

    En diálogo con Ernesto Tenenbaum en radio «Mitre», Fernández indultó al ex ministro: «Lavagna es un hombre que tiene una idea del presente y una visión de cambio que tiende a poner en el centro de sus ideas el desarrollo y el crecimiento. Y eso lo hace progresista».

    En su defensa, quizá no se dio cuenta A. Fernández que enterraba cualquier posibilidad de ese «cambio que recién empieza» que fue publicitado como slogan del gobierno de Cristina de Kirchner: «El gobierno que hoy llevamos adelante no es objetivamente distinto al que llevábamos cuando Lavagna formaba parte», dijo para justificar la decisión del ex ministro de pegar la vuelta al oficialismo.

    A Lavagna le fue perdonado cualquier desliz que hubiera cometido en el tramo de su vida que pasó fuera del kirchnerismo.

    ¿Y las acusaciones contra el gobierno que lanzó Lavagna cuando renunció y luego en la campaña?, se le preguntó.

    «Tiene que ver con coyunturas electorales», cerró A. Fernández.
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