El Cairo (DPA, AFP) - Si los Estados Unidos consiguen matar o enjuiciar al multimillonario árabe Osama bin Laden, su sucesor dentro del ejército islámico Al-Qaeda sería el cirujano Ayman al Zawahiri, quien figura entre los terroristas cuyas cuentas bancarias -a nombre propio o de testaferros-serán bloqueadas en territorio estadounidense (ver página 7).
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Este médico de 50 años fue jefe de la organización armada egipcia Al Yihad, que reivindicó el asesinato del presidente egipcio Anual el Sadat, perpetrado el 6 de octubre de 1981.
Diversos analistas consignados por «The New York Times» consideraron que Al Zawahiri tiene más experiencia que su actual jefe, Bin Laden. «Su nombre estuvo vinculado a todos los casos relacionados con ataques extremistas musulmanes desde 1970», estimó Dia'a Rashwan, experto en terrorismo.
El nombre completo del segundo de Al-Qaeda es Ayman Mohammed Rabie al Zawahiri. Al igual que su actual jefe Bin Laden, no encuadra en el estereotipo del militante fanático salido de la frustración de la marginalidad. El doctor, quien es considerado un hombre de gran inteligencia, nació en el seno de una familia prestigiosa del delta del Nilo. Su abuelo fue imán de la célebre mezquita Al Azhar de El Cairo.
Según el diario neoyorquino, Al Zawahiri habría instado a Bin Laden a «dar una respuesta» a los Estados Unidos tras un bombardeo contra los campos de Al-Qaeda realizado este año.
A los 15 años, en 1966, ya había sido arrestado por integrar la organización fundamentalista algo más moderada Hermandad Musulmana.
Zawahiri, quien usa lentes y luce barba y turbante en las últimas fotos que se le conocen, es además el dirigente máximo de la rama más militante de la organización terrorista egipcia Yihad islámica en el exilio. Otro sector del mismo grupo abjuró en Egipto de las acciones violentas hace dos años.
La enérgica acción de las fuerzas de seguridad egipcias contra los grupos islamistas diezmó en los años '90 el núcleo en torno a Zawahiri, quien fue condenado a muerte en ausencia. Zawahiri fue encontrado culpable por la explosión de una bomba en la Embajada de Egipto en Pakistán en 1995.
Antes de sumergirse en la clandestinidad, publicó varios libros sobre interpretaciones políticas del Islam.
Tras su partida de Egipto en 1986 y luego de un paso por Arabia Saudita, Sudán y los Estados Unidos, Al Zawahiri recaló en Afganistán desde hace al menos tres años y en 1998 adhirió al grupo de Bin Laden y su guerra santa contra «los Estados Unidos y todos los infieles». Un año más tarde también obtendría una condena en los Estados Unidos por su papel en los atentados contra las embajadas en Kenia y Tanzania.
La emisora televisiva árabe Al Yasira lo entrevistó a fines de 1998 en un refugio en las montañas afganas.
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