4 de enero 2001 - 00:00

Posición antiaborto y por el ecumenismo

Fernando de la Rúa hizo llegar a través del canciller Adalberto Rodríguez Giavarini una carta al papa Juan Pablo II, que en sus partes salientes dice que «gracias a la impresionante entrega de Vuestra Santidad, el año 2000 quedará en la memoria de la humanidad como un tiempo de encuentro, de reflexión, de conversión, y para todos los cristianos, de renovado compromiso con Jesucristo, Señor de la Historia, cuyo nacimiento en Belén de Judá conmemoramos como hecho salvífico en la vida de las personas y las naciones». Continúa la misiva señalando que «interpreto a mis conciudadanos al agradecer a Vuestra Santidad el haber hecho posible este 'año de gracia', en el que de una u otra manera hemos peregrinado a Roma. Jóvenes, familias, los que forman parte del mundo del trabajo, de la cultura y de la política, todos han tenido su tiempo para que la Iglesia, a través del Sucesor de Pedro, exprese su aliento y su llamada a una renovada fidelidad de cara al nuevo milenio».

En otra parte De la Rúa afirma que «Vuestra Santidad ha contrapuesto dramáticamente la cultura de la muerte a la de la vida. (...) Reafirmamos nuestro compromiso con la vida y nos unimos al clamor para que sea respetada desde la concepción hasta su término natural, reiterando el rechazo a la clonación, la manipulación genética, la eutanasia y la pena de muerte».

Convivencia

En la carta De la Rúa subraya que «como fruto del Foro de Estocolmo sobre el Holocausto, en el que tuve el honor de participar, en nuestro país se ha instituido anualmente el 'Día de la Convivencia en la Diversidad Cultural», para afirmar el rechazo de toda forma de xenofobia y racismo a partir de la acción concertada del Estado, la familia, la escuela, las confesiones religiosas y otros actores sociales. «La Iglesia Católica en nuestro país, haciéndose eco del constante magisterio de Vuestra Santidad, ha contribuido a esta tarea de elevada docencia».

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