Los legisladores nacionales podrán hacerse acreedores a un nuevo premio. A diferencia de lo que sucede con los galardones, éste casi seguro que no les despertará ningún interés en recibirlo, aunque es probable que los haga replantear sus fuentes de inspiración en materia de proyectos.
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La fundación Atlas instituyó el premio «Pan y Circo» para homenajear la iniciativa «más curiosa». La votación se hará por Internet sobre la base de una serie de propuestas parlamentarias preseleccionadas.
El 30 de noviembre se sabrá quién es el ganador. Puede que sea el diputado Fernando Montoya (UCR-Córdoba), promotor del 19 de enero como Día Nacional del Bailarín Folklórico. Tal vez, los cibernautas se inclinen por su correligionaria de Río Negro, Marta Milesi, quien -insatisfecha por el cupo femenino en el Congreso-propone la creación del Parlamento Federal de la Mujer.
• Repudio
La mendocina del Frepaso, Cristina Zuccardi, hace profesión de fe feminista, de antiimperialismo y, por si fuera poco, reivindica indirectamente las minutas criollas al repudiar una publicidad de una cadena inter-nacional de hamburguesas que, con motivo del Día Internacional de la Mujer, difundió una publicidad que « exterioriza el estereotipo femenino de la subordinación». Al menos, ya se aseguró la mención, con sobrados méritos.
Su congénere del PJ tucumano Olijela del Valle Rivas, sin tantas pretensiones, fogoneó que el 11 de setiembre -ya popularizado por el Día del Maestro-sirva también para rendir tributo a los árboles. Los izquierdistas Francisco Gutiérrez (Polo Social) y la intransigente Lucrecia Monteagudo, siempre atentos a costados sensibles de la sociedad, pidieron la incorporación de las figuras de Eva Perón y Ernesto Che Guevara como materia de estudio en los niveles de enseñanza EGB y polimodal.
• Sorpresa
El gastronómico Luis Barrionuevo no podía faltar en la lista, aunque con la sorpresa de que puso la banca a disposición de sus colegas textiles. Solicitó se declare de interés nacional la Fiesta Nacional del Poncho, de su terruño de Catamarca.
Más original, el radical formoseño Pedro Vénica solicitó al Ejecutivo que disponga medidas tendientes a que los gobiernos provinciales o municipales designen con nombres vulgares y científicos de minerales, fauna y flora autóctonos para denominar barrios, calles y obras públicas en general. Por ejemplo, alguna calle en el barrio porteño de la Recoleta podría pasar a llamarse Gato Montés. Estas y otras iniciativas merecen un lugar en esta encuesta y, por lo visto, pelearán palmo a palmo el premio «Pan y Circo».
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