La letra chica -casi invisible- del pacto de Hugo Moyano con el gobierno para marcar una tendencia en la discusión salarial al firmar una suba de 19,5% esconde un detalle jugoso que nada tiene que ver con los riesgos de inflación y las paritarias en sí mismas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La velocidad del camioneropor firmar un acuerdo a pedido de la Casa Rosada, para domar otras demandas gremiales, tuvo un correlato inconfesado: tomó ritmo frenético el trámite para darle un gremio propio a Facundo Moyano, hijo del líder de la CGT.
El miércoles pasado, antes de visitar la Casa Rosada para anunciar el convenio del elástico 19,5%, Moyano pasó por la oficina de Carlos Tomada en el Ministerio de Trabajo y se llevó un regalo para uno de sus dos vástagos con aspiraciones de conducción sindical.
Se trata de Facundo, que regentea el Sindicato Unico de Trabajadores de Peajes de Argentina (SUTPA), gremio que tiene en trámite el reconocimiento gremial, ya que fue creado dos años atrás y recién el 24 de mayo de 2007 se inició el expediente de personería.
Milagros de la relatividad K, la carpeta referida al pedido de Facundito, hijo de Hugo y hermano de Pablito, adjunto del gremio de Camioneros, horas después de que Moyano firmó el acuerdo de 19,5% entró en un tobogán que aceleró magistralmente el expediente.
Tomada, en persona, dio la orden de darle celeridad al caso SUTPA al punto de que esta misma semana se enviaron las notificaciones a los otros gremios que pueden objetar la existencia de ese sindicato para que hagan sus respectivos descargos.
La historia tiene un costado novelesco. Hace unos años, Moyano le pidió a Antonio «Cacho» López, secretario general del gremio UECARA (Unión Empleados de la Construcción y Afines de la República Argentina), que, como gesto amigable, le diera un conchabo a su hijo Facundo.
López, que centralizó su actividad gremial en las autopistas, lo hizo, pero dos años después se desayunó con que Moyano junior, amparado por su padre, creó el gremio de peajeros -cobradores, señaleros, de mantenimiento- que todavía no tiene reconocimiento gremial, pero marcha raudo a obtenerlo.
Mientras tanto, tres gremios se quejan de esa veloz tramitación. El más afectado es UECARA, que perdería a la mitad de sus afiliados. Pero también afectaría a la UOCRA de Gerardo Martínez, que tiene algunos afiliados en los sectores de mantenimiento de autopistas.
En el barrido también caerá el sindicato de Vialidad que comanda el barrionuevista César González, que tiene dentro de sus afiliados a personal de señalización y demás tareas ligadas a la cuestión vial específicamente.
Los tres gremios planean fijar una estrategia común para resistir el reconocimiento a la SUTPA de Facundo Moyano. Pero se mueven con algo de resignación.
Dejá tu comentario