El diputado por el Partido Demócrata de Mendoza Gustavo Gutiérrez aceptó ayer finalmente el ofrecimiento de Elisa Carrió para ocupar el puesto de candidato a vicepresidente en su fórmula. Para el sí definitivo los candidatos eligieron una reunión improvisada en el piso de Carrió en el Barrio Norte porteño. Mientras llegaban algunos periodistas, amigos y hasta el cura confesor de Gutiérrez y amigo de Carrió, se comenzaron a dar las explicaciones del caso en medio de un ambiente festivo. Mientras se llenaba el departamento circularon tortas, café y vino -infaltables en el planeta Carrió- y una actitud casi marital en la chaqueña: «Me elegí al vicepresidente más buen mozo», le decía a todo el mundo. Un poco más alejado, Gutiérrez le confesaba a un grupo de amigos: «Hoy a la mañana fui a misa, pero no voy casi nunca, lo hago sólo cuando me mando una macana».
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La preocupación sólo se mantenía por la reunión de junta de gobierno del Partido Demócrata -que apoya a nivel nacional la candidatura de Ricardo López Murphy-que se realizó anoche en la capital provincial y donde Marcos Niven intentaba someter a Gutiérrez al comité de conducta partidario por su decisión de integrar la fórmula del ARI.
La comunicación formal al ARI y al Partido Demócrata se realizará recién hoy y la semana próxima habrá un acto de lanzamiento oficial. «Pero ésta es una decisión que no tiene vuelta», recalcaron los candidatos.
El estreno de la pareja se hará con un acto en Rosario el próximo 11 de marzo, pero este fin de semana Gutiérrez ya podría participar de parte de la gira patagónica de Carrió que llegará hasta Ushuaia. Y quedó claro ayer que la chaqueña utilizará a fondo su estrategia de campaña: llegar a polarizar una segunda vuelta con Carlos Menem, el contrincante que más le interesa, «Kirchner no existe, es un invento del gobierno y algunos medios», dijo. «Después de una larga reflexión, he decidido aceptar la oportunidad que me da Lilita para construir un capitalismo sano. Ella me dio absoluta libertad para tomar la decisión», explicó el mendocino.
Lo cierto es que esa decisión no fue nada fácil. Carrió explica su elección por Gutiérrez en la confianza política que le tiene. Siempre dijo que su vice sería un «marido fiel». Una elección por amistad. Esa confianza nació cuando el demócrata comenzó junto a Carrió la investigación sobre supuesto lavado de dinero en la Argentina, continuó en un viaje juntos a Washington, gestiones en Suiza y la conducción en el Congreso de la comisión investigadora sobre el tema.
El ofrecimiento de Carrió no es nuevo. Incluso la chaqueña aprovechó la fiesta de cumpleaños del mendocino en diciembre pasado para hacerlo público. Pero la oposición de los amigos políticos de Gutiérrez hacía difícil un pase de ese tipo.
Hace dos semanas el convite de Carrió se repitió de manera formal. Gutiérrez para ese momento había agrandado la brecha de diferencias que mantenía con sus correligionarios demócratas por lo que considera errores de estrategia en el apoyo a la candidatura de López Murphy.
Muchos dirigentes gansos fueron consultados y la opinión quedó dividida. Finalmente, después de muchas dilaciones, y la espera de Carrió a una respuesta, el martes por la noche Gutiérrez se reunió a cenar con sus amigos más cercanos: el diputado demócrata Gabriel Llano y el dirigente de ese partido y jefe de campaña de López Murphy, Carlos Balter. De la reunión, los presentes salieron con la idea que Gutiérrez estaba dispuesto a rechazar la candidatura. Pero sorpresivamente ayer al mediodía el mendocino se reunió con Carrió y a las dos horas anunciaron la decisión.
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