Néstor Kirchner estuvo el sábado en Feriagro, del monopolio «Clarín». Con la excusa del sol se puso un sombrero, aunque no era elegante, pero le cubría la cabeza de su principal enemigo, ¿El sol? No, las cámaras de los fotógrafos. El domingo en José C. Paz, al entregar viviendas, besó la camiseta de Racing. Tal vez imaginó que con una quita de 75% la derrota ante Boca se podría haber transformado en un empate 1 a 1.
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