En la ciudad de Córdoba se vivió la mayor protesta para exigir que los legisladores nacionales rechacen el proyecto de retenciones que el gobierno giró al Congreso.
Cuando aún no habían pasado ni 24 horas desde que la Presidente anunció el envío de las retenciones al Congreso, los productores y empresarios del interior iniciaron una fuerte embestida contra legisladores y gobernadores para que definan su postura en favor del campo.
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Con el desencanto a cuestas y la certeza de que el gobierno «les puso una trampa», la movilización más fuerte tuvo lugar ayer en Córdoba. Encabezados por Alfredo de Angeli los productores manifestaron en el enclave céntrico y luego marcharon a la Casa de Gobierno para entregarle un petitorio al gobernador Juan Schiaretti, quien el mismo martes ordenó a sus legisladores votar por la rebaja en las retenciones.
Esta postura había sido definida junto al ex gobernador José Manuel de la Sota, que les recomendó «no votar bajo 'obediencia debida'».
El gobierno cordobés impulsará también que desde el Congreso los representantes provinciales discutan cómo se reparten los fondos de la Coparticipación.
El pronunciamiento será remitido a los representantes ante la Región Centro y a los poderes Legislativos de Santa Fe y de Entre Ríos. Confía en alinear a los diputados que en Santa Fe responden al senador Carlos Reutemann y en Entre Ríos al ex gobernador Jorge Busti, dos dirigentes peronistasenfrentados al kirchnerismo.
Personas no gratas
En tanto, en el pliego entregado ayer, los ruralistas informaron a Schiaretti la postura de legisladores cordobeses respecto de las retenciones, ya que siete de ellos fueron declarados personas no gratas por la Federación Agraria local por no dar quórum a las sesiones legislativas durante por lo menos tres convocatorias sucesivas.
Otra situación paradigmática se vive por estas horas en Entre Ríos. Allí miden fuerzas el gobernador ultraalineado Sergio Urribarri y el ex gobernador y legislador provincial Jorge Busti. El primero viene siendo víctima de escraches desde que se inició el conflictopor su marcada adhesión a la política nacional. De hecho, en las últimas horas denunció que un grupo de ruralistas atacó «con huevos y piedras» su vivienda en la ciudad de Concordia, donde se encontraba junto a sus cinco hijos. Agresiones similares sufrieron varios intendentes de Entre Ríos que se mostraron en sintonía con estrategia de la Casa Rosada. Mientras esto ocurre, en la Legislatura provincial Busti, como presidente de ese cuerpo, alinea las filas en franca oposición al kirchnerismo.
También en Buenos Aires Daniel Scioli está «marcado» por los ruralistas. Lo acusan de «esconderse» en el conflicto y de «no dar la cara» por quienes lo votaron. Epicentro junto con Entre Ríos de la protesta de ruralistas, el interior bonaerense exhibe un tenso escenario que tiene de rehén a varios intendentes, como los de 9 de Julio, Bragado y Trenque Lauquen, que fueron alcanzados por agresiones de ruralistas. Conscientes de esta situación, ayer un grupo de jefes comunales le pidió a Scioli que en caso de que se abra la discusión del proyecto enviado al Congreso el martes, instruya a los legisladores de Buenos Aires para que discutan la incorporación de un fondo especial para la provincia.
En Chaco, en tanto, los productores autoconvocados que en mayo atacaron a huevazos al gobernador Jorge Capitanich, anticiparon que reeditarán su embestida si el mandatario no exhorta a los legisladores por esa provincia a que rechacen el proyecto oficialista.
Por último, en Catamarca, los empresarios y ruralistas se sumaron a la presión que el gobernador radical Eduardo Brizuela del Moral -un ex concertador que se diferenció del gobierno nacional-, ya está ejerciendo sobre sus diputados y senadores en el Congreso para que no voten por el sí.
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