Promesas de zaguán: leyes antiempresas para el día después
Casi al final de la campaña, el gobierno decidió seducir nuevamente al sindicalismo con una promesa electoral, lo que hace guardar alguna esperanza sobre su incumplimiento. En la primera sesión después del 28 de octubre llevarán al recinto parte del paquete de leyes que el moyanismo tiene listo en el Congreso desde principios de este año. Incluirán allí la equiparación de indemnizaciones en empresas quebradas con el despido sin causa - lo que complica cualquier solución para empresas en problemas -, el tope a horas extras y hasta la reforma al régimen de accidentes de trabajo que armó el abogado Héctor Recalde a medida de la CGT. Son leyes que le prometieron a Hugo Moyano hace dos meses. Antes, Néstor Kirchner les había garantizado a empresarios que no serían votadas.
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Hugo Moyano
Junto a la votación de ese paquete volverá a funcionar el Congreso que tiene pendientes la votación del Presupuesto nacional y la suba en el mínimo no imponible en el impuesto a los Bienes Personales.
Más complicada será la votación del proyecto de ley de protección de los bosques nativos -que ya tiene media sanción de Diputados-y que deberá tener modificaciones después que se votó en Diputados pero en contra de la opinión de las provincias forestales. La presión de las asociaciones ambientales por conseguir la votación de esa «ley Bonasso» fue tal que Miguel Pichetto tuvo que dar una conferencia de prensa en el Senado junto a la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, para informar que en noviembre la norma sería sancionada.
En la lista existe, además, una ley que, de aprobarse después de las elecciones, será una chicana política contra Roberto Lavagna: el proyecto de capitalización para pymes que permite desgravar durante dos años el Impuesto a las Ganancias a las utilidades reinvertidas.
Ese proyecto fue presentado por Lavagna cuando aún era ministro de Economía, y luego quedó congelado. Lavagna lo menciona habitualmente en la campaña electoral como un freno del gobierno a sus medidas, pero ahora Miguel Peirano pidió una rápida votación.




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