8 de agosto 2005 - 00:00

Prueban a Cristina en el conurbano más pobre

En persona, Néstor Kirchner derramará hoy su bendición a Mario Ishii, el cuestionado intendente de José C. Paz a quien el piquetero -¿todavía oficial?- Luis D'Elía enlodó al citarlo entre los duhaldistas «mafiosos» que saltaron el cerco para camuflarse en el kirchnerismo.

Este mediodía, junto a su esposa Cristina Fernández y el gobernador Felipe Solá, el Presidente encabezará un acto a cielo abierto en José C. Paz. Ishii y los intendentes de la región prometieron una asistencia ruidosa: cerca de 20.000 personas.

Si el jueves pasado, D'Elía no hubiese liberado su furia por los «pases» que operó el gobierno, la visita al conurbano oeste hubiese sido una más de las tantas que Kirchner, a razón de dos por semana, emprende por Buenos Aires para apuntalar la candidatura de Cristina Fernández.

Pero no fue así: D'Elía, dolido porque fue desplazado hacia los bordes del poder kirchnerista, estalló para denunciar que el Frente para la Victoria (FpV) no es -al menos no todos sus integrantes- «los neopolíticos intachables» que reza el libreto oficial.

Lejos de desdecirse, el piquetero recordó anteayer que hay 100 causas en la Justicia contra jefes comunales que ahora veneran a Kirchner. Antes, había asegurado que «30 por ciento o 40 por ciento de los intendentes» que están en el FpV «son mafiosos» porque pertenecieron al duhaldismo.

• Respaldo

La presencia de Kirchner, hoy, en José C. Paz tiene, entonces, esa interpretación: el Presidente se pondrá en persona para sostener a Ishii a quien, tiempo atrás, le retaceó respaldo. De hecho, no aceptó hacer en su municipio el acto en homenaje a Eva Perón.

Además de dudas sobre la seguridad, fue
Cristina quien derrumbó la opción J.C. Paz.

Desde el conurbano, un confidente le avisó que el clima en el distrito no era el mejor y que
podría ser silbada y abucheada. ¿Fue aquélla una advertencia errónea y ese riesgo ya no existe?

Quizá sea oportuno citar un dato: José C. Paz, distrito que surgió de la división de lo que fue General Sarmiento, presenta niveles extremos de marginalidad y, más de una vez, fue citado por distintos gobiernos como un « municipio económicamente inviable».

Así y todo, tiene un caudal electoral apetecible para cualquier político en campaña. Son 250 mil habitantes -unos 110 mil votos- que, históricamente, apoyaron al peronismo. En la presidencial de 2003, el PJ en sus distintas versiones, sumó casi 75% de los votos.

Pero lo que asoma como una ventaja puede ser un perjuicio: ¿cómo se comportarán esos votantes cuando tengan que elegir entre el sello FpV y la simbología clásica del PJ que, en este turno, llevará a
Chiche Duhalde como candidata? Es motivo de análisis en el comando kirchnerista.

• Elemento común

Un indicio. Los destinos -además de José C. Paz, el miércoles visitará Berisso- que Kirchner eligió para esta semana en la provincia de Buenos Aires tienen un elemento común: en ambos lados, la candidatura de Chiche logra buenos niveles de adhesión.

En Berisso gobierna
Enrique «Quique» Slezack, un dirigente que se vinculó a Solá en 2003 y que, con apoyo del gobernador, pudo derrotar en su momento al hiperduhaldista Néstor Juzwa en la interna peronista que definía quién sería el candidato a intendente.

Ahora,
Juzwa -que hasta mayo ocupó un cargo en el Ministerio del Interior- busca la revancha. Cuna del peronismo (de allí partieron en 1945 las columnas más populosas para pedir la liberación de Juan Perón), Berisso es un paradigma para tantear cuánto pesa el sello PJ.

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