La próxima cumbre de jefes de Estado del Mercosur, la primera que tendrá que organizar Néstor Kirchner como presidente, se concretará entre el 20 y el 21 de julio en la Argentina. La novedad será la sede del encuentro.
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Nuevamente, se elegirá a una ciudad del interior y ya no será el Palacio San Martín de la Capital Federal, donde funciona la Cancillería, el lugar donde se realice el encuentro, como se venía acostumbrando en las últimas cumbres que tuvo que preparar la Argentina. La elección de la sede será política.
Si bien todavía el Ministerio de la Cancillería no recibió desde la Casa de Gobierno la confirmación definitiva, dos ciudades pican en punta para que se les otorgue la responsabilidad del encuentro: Córdoba y Rosario. El primer caso surge de una conversación política entre Kirchner, el gobernador José Manuel de la Sota y el intendente-Luiz Juez (dos aliados del Presidente), que habían pedido en conjunto ser los responsables de organizar algún encuentro importante durante la presidencia del santacruceño. Rosario, la segunda opción, es en realidad la ciudad que más se acerca al gusto kirchnerista, especialmente al de su esposa Cristina, pero cuenta con la desventaja de haber organizado ya una cumbre, la de la lengua española en 2005. El mismo motivo hace que Mar del Plata, quizá el lugar que más convendría por motivos de hotelería y de seguridad, quede relegada en la lista de candidatos, ya que la ciudad que gobierna Daniel Katz preparó la Cumbre de las Américas a la que vino George W. Bush, además del resto de los presidentes del continente.
Más atrás en las posibilidades aparece Mendoza.
El evento del 20 y 21 de julio será el más importante de la presidencia de Kirchner, por lo menos teniendo en cuenta los jefes de Estado que llegarían al país. Ya están confirmadas las visitas de al menos ocho presidentes: el de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; el de Venezuela, Hugo Chávez; el de Paraguay, Nicanor Duarte Frutos; el de Uruguay, Tabaré Vázquez; el presidente de Bolivia, Evo Morales; el de Perú, Alejandro Toledo; el de México, Vicente Fox; y la presidenta de Chile, Michelle Bachelet.
A estos podrían sumarse el israelí, Ehud Olmert, primer ministro interino de este país, ocupando la conducción del gobierno ante la enfermedad de Ariel Sharon, que además es favorito a ganar las elecciones de marzo. Sucede que Israel y el Mercosur firmarán un acuerdo de libre comercio en los próximos meses, que sería presentado en sociedad en la cumbre de julio. La misma motivación tiene Fox para bajar nuevamente a la Argentina, ya que se espera que en no más de 30 días México cierre con el país el demorado acuerdo de apertura comercial, que por estos días está negociando el subsecretario de Integración Económica, Eduardo Sigal.
Dos temas que no se resolverán en la cumbre, pero que se relanzarán para que no pierdan vigencia política, se relacionan con Venezuela: el gasoducto Puerto Ordaz-Misiones y la integración de ese país caribeño al Mercosur.
• Prenda de paz
La esperanza kirchnerista es que para julio ya se haya solucionado el conflicto con Uruguay por las papeleras de Fray Bentos, ya que lo último que quiere el argentino es que el evento se le arruine por este tema. Como prenda de paz, Tabaré Vázquez traerá a la Argentina la confirmación de que el proyecto de integración económica de su país con Estados Unidos se archivó definitivamente y que su intención es la de continuar dentro del Mercosur. Esto, si el tema papeleras entra en algún tipo de definición positiva.
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