3 de mayo 2001 - 00:00

Qué busca Alfonsín en Alvarez candidato

Qué busca Alfonsín en Alvarez candidato
Raúl Alfonsín y Aníbal Ibarra dedicaron las últimas semanas a atenderlo a Chacho Alvarez con el auxilio de la terapia ocupacional. Son dos de las pocas personas que conocen a fondo al ex vicepresidente y han diagnosticado que darle una tarea, una agenda, un propósito, puede servir para sacarlo de la apatía que lo embarga. La tarea es la de convertirse en el candidato a senador de la Alianza por la Capital Federal.

Alfonsín
e Ibarra promueven a Chacho para ese puesto por las mismas razones: no es un radical, permite correr al gobierno de De la Rúa por izquierda y, después de todo, puede redundar en un reciclaje de un Chacho que creen siempre puede servir para alguna batalla futura. Dicho de otra forma: ni Ibarra ni Alfonsín van a proponer un candidato radical de movida, en todo caso lo van a admitir luego de una negociación con el delarruismo porteño; además, de paso, quieren que Chacho les deba una, su retorno al juego.

Chacho
hasta ahora insiste en el no a esa oferta. Ibarra fue el último que lo escuchó, antes de Semana Santa. Fue cuando el jefe del Gobierno porteño intentó convencerlo de que una candidatura es el mejor camino para recuperar el crédito público.

El ex vice le respondió con las mismas dudas expresadas a otros: no cree que en la política actual haya espacio para lo que el Frepaso proponía y por eso ha perdido sentido gastar un minuto de tiempo más en eso. Cuando renunció, en octubre pasado, Alvarez canalizó la misma percepción en su intento de crear un movimiento vecinal independiente o una red solidaria por Internet.

A Alfonsín le había dado argumentos menos gaseosos en una reunión anterior: Chacho lee encuestas y ve que su imagen positiva se ha desplomado irremediablemente.

Tampoco quiere, le dijo al ex presidente y jefe de la UCR, someterse a una campaña en la que se va a agotar en explicaciones de por qué hizo lo que hizo. «Alfonsín va estar muy satisfecho si Chacho es el candidato a senador», se ocupó de reiterar ayer el vocero del cacique radical, Raúl Borrás (h).

Cuando Alfonsín explica su interés en tenerlo a Chacho en la lista, revela un repliegue de su última negociación, esta vez con Elisa Carrió. No para este año, sino para una picardía mayor: que la chaqueña sea la candidata a presidente de la Alianza en 2003. Esta carta la jugará el ex presidente cuando deba decidirse la nominación del sucesor de Fernando de la Rúa en la presidencia. Para ese momento, especula Alfonsín, no habrá lugar para el radicalismo conservador o alvearista que encarna el actual presidente. Será la hora, se ilusiona, para el radicalismo progresista que quiere representar él y que terminó de irse del gobierno con el portazo de «Fredi» Storani.

La negociación de la candidatura de
Elisa Carrió será vicaria, además de una pelea que deberá dar para ese año Alfonsín, que será seguramente entonces sólo senador: recuperar la presidencia del partido que deja este año en manos de Angel Rozas hasta noviembre de 2003.

A cambio de ese apoyo en las presidenciales,
Carrió cede lo único que Alfonsín le pide y que es algo que se comprometió a gestionar ante De la Rúa y en beneficio del gobierno: que Carrió no se vaya de la UCR y que no sea candidata por ningún partido (tampoco le cuesta mucho, tiene mandato como diputada hasta 2003). «Yo converso, yo tengo buena relación con todos, yo soy disciplinada a los principios de mi partido y en consecuencia me opongo a los pactos de los gerentes de la política», es el dogma que define las relaciones de ella con el partido y que administra de manera admirable Alfonsín.

El no de
Chacho a esta invitación de Ibarra y Alfonsín a asumir la candidatura a senador de la Alianza por la Capital se ha escuchado en varios tonos. Primero fue un rechazo cerrado a cualquier posibilidad. En el último mes, Ibarra pareció percibir algún giro favorable, el mismo que deslizó el propio Alvarez ante la prensa amiga que lo publicó ayer.

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