Diego Maradona diría sobre Raúl Alfonsín «se le escapó la tortuga» con su nueva denuncia de complot contra Néstor Kirchner a plazo fijo: desde el centroderecha y antes de marzo. Algunos sostienen que, directamente, Alfonsín está chocho por el devenir de los años. Otros -aunque admiten que ya cayó en la edad de las obsesiones- recuerdan que siempre este ex presidente radical vivió ensoñándose con «complots». Por caso, recuerdan que en su presidencia inconclusa, a partir de 1983, le produjo la única mancha a 21 años de continuidad democrática cuando se inventó un «complot desde la prensa», instaló la única semana de estado de sitio en el lapso, metió presos a unos periodistas y mandó al exilio a otros (por ejemplo, Rosendo Fraga). Era un disparate, y luego se arrepintió, pero ya había ajado los 21 años de institucionalidad que suman hasta hoy.
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Su nueva denuncia por un presunto accionar contra Néstor Kirchner carece de sentido y hasta de lógica política. Es posible que el centroderecha dentro de un año no gane la elección legislativa, pero será -como Hugo Chávez en Venezuela hace unos días- por la cantidad de dinero que un gobierno populista de izquierda, como el actual, volcará demagógicamente a la plaza, más la gran cantidad de subsidios, precios congelados y anuncios de obras que desde ahora se están aplicando.
Con el enorme desgaste que muestran hoy las figuras del populismo -desde las gubernamentales hasta las duhaldistas-, sería una mente afiebrada la que pensara un complot contra el gobierno. Es un absurdo. Nunca en los últimos 45 años (después del presidente Arturo Frondizi) las ideas de libreempresa, libertad económica, racionalidad política y administrativa desde los gobiernos, de postulados de atracción de inversiones, de apertura al mundo, han tenido, como ahora, tan óptima oportunidad de imponerse en las urnas con candidatos genuinos sin montarse en advenedizos, por caso, el menemismo o, eventualmente, el elisacarriocismo.
Ninguna figura del populismo -de derecha como Duhalde o de izquierda como Kirchner- se siente hoy segura frente a un acto electoral dado lo que reflejan por encuestas (las reales) en pleno proceso de aumento del gasto público. No obstante, el rebote desde el piso tras el estallido y el sector externo excepcionalmente generoso pueden asegurar durante un año fondos para cualquier demagogia electoral, salvo alguna torpeza mayor. Pero hacia la elección presidencial de 2007 es imposible que una economía aguante sin inversiones y sin que haya perspectivas de mejorar el elevado índice de pobreza (46%) y el alto desempleo, cercano a 20%.
Por esa perspectiva del centroderecha, lo de Alfonsín políticamente suena delirante. Pero hay más: en un programa de cable, con Mónica Gutiérrez, Alfonsín debió responder de dónde provendría el supuesto complot y dijo: «Ya se sabe de las dos hermanas, de filiales aquí de empresas extranjeras...».
La duda es obvia: ¿quiénes son las dos hermanas conspiradoras contra el gobierno Kirchner según Alfonsín? Anoche, en esta Redacción nos preguntábamos si se trataría de las dos hermanas, una rubia y otra morocha, Carina y Marina Eugenia Alonso Piñeyro (Carina, la mayor, se casó con Carlos Grosso), que tienen un incisivo programa político en cable los lunes a las 23 en P&E que se llama «Pros y contras». Sin embargo, otros, los que se vuelcan a creer que efectivamente Alfonsín está chocho, se inclinan a suponer que, en realidad, pudo olvidarse de los números porque se conocen no «las 2» sino «Las 7 hermanas», como se llamaba a las petroleras que en la década del '30 fijaban internacionalmente el precio del petróleo hasta que fueron desplazadas por la OPEP. También están las «5 hermanas» cerealeras internacionales. Igualmente, Alfonsín pudo volverse esotérico y suponer un atentado desde las pléyades, estrellas conocidas como «Las siete hermanas» en el firmamento. O puede seguir obsesivo con la cultura norteamericana avasallante y referirse a «Las 7 hermanas» («La enredadera») como se denomina a las grandes universidades de la costa este de Estados Unidos.
Los que creen que la imaginación golpista de Alfonsín tiene su fundamento en alguna elucubración, aunque exagerada, suponen que se refirió a las dos famosas y millonarias hermanas españolas Alicia y Esther Koplowitz, figuras permanentes de las páginas de «Hola», que estuvieron casadas con el hermano (Alberto Cortina) y el primo de Alfonso Cortina, el actual presidente de Repsol YPF. Vía «hermanas» se trataría, entonces, de un golpe petrolero anti-Kirchner por las retenciones a la exportación del fluido.
Por último, no faltaba quien creía que se refirió a «las dos hermanas Mirtha y Silvia Legrand» por aquella pregunta de la primera al matrimonio Kirchner en un almuerzo sobre si «se viene el zurdaje», aunque mucha agua corrió bajo los puentes y hoy Mirtha acepta suspender invitaciones a personas como Juan Carlos Blumberg, a quien quiere restarle aire el gobierno.
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