22 de enero 2003 - 00:00

"¿Qué quieren que haga? No hay otro"

Eduardo Duhalde, que se crió políticamente en las «Seis-dos» (62 Organizaciones Peronistas) de Lomas de Zamora, enfrentó ayer por la mañana al público más difícil. Y se notó: los sindicalistas que lo visitaron en Olivos quedaron poco convencidos de la «operación Lupín», es decir de la apuesta duhaldista a la candidatura presidencial de Néstor Kirchner. Armando Cavalieri, José Pedraza, Oscar Lescano, Rodolfo Daer y Carlos West Ocampo llegaron a la oficina del Presidente de la mano de Alfredo Atanasof. Hubo un chisporroteo entre el jefe de Gabinete y «Carlín» West (los dos platenses, rivalizan por sus clubes -Atanasof es de Gimnasia y Esgrima-) y enseguida comenzó la discusión política.

«¿Va en serio lo de Kirchner, o nos estás tomando el pelo?», le preguntó Cavalieri a Duhalde, mirándolo a los ojos. El Presidente chasqueó la lengua, miró hacia el cristal de la mesa y confesó: «No hay otro... Tenía que encontrar alguno y, por descarte, terminé en Kirchner. ¿Quién iba a ser? ¿El puntano? Ni loco, no puede ser nunca. Por lo menos éste tiene algún espacio en la clase media y lo de abajo intentaremos ponérselo nosotros...».

• Encuesta

«¿Pero vos sabés lo que estás haciendo?», intervino West. «Ese te puteó a vos, nos puteó a nosotros, puteó a tu mujer, competía con 'la Gorda' (Carrió) para ver quién nos puteaba más. ¿Y ahora qué va a hacer? ¿Peronismo?». «Sí, se puede hacer», moderó Duhalde. «¿Qué querían que hiciera? De la Sota no levantaba, Reutemann dijo que no... con alguien tenemos que ir...». Le preguntaron por el vice y el Presidente fue cortante: «Ni hablar ahora de ese tema. Hay que medirlo a Kirchner. Ya mandé a hacer una encuesta y cuando vuelvo de Davos la miro. Recién en un par de semanas se puede ver el vice, que tampoco es decisivo. Lo que está firme es que Chiche no va».

Daer sacó conclusiones de inmediato y preguntó lo obvio: «Las elecciones del 27 de abril están seguras?». «Sí, con eso no se puede joder, créanme», contestó el Presidente, ahuecando la voz. Agregó: «Sería un papelón internacional». El jefe de la CGT intentó entrar por otro lado, menos comprometido para el dueño de casa: «¿Y la Justicia, no puede dar de baja la ley?». «No, la Justicia está también preocupada como nosotros. Les digo en serio, me voy y hay elecciones el 27 de abril.»

Cavalieri volvió a la interna: «¿Es necesario lo que van a hacer el viernes, romper el peronismo?». Duhalde contuvo la ofuscación: «El que lo va a romper es Menem, él lo va a hacer. No tiene fuerza y por eso le digo a 'Lupín': 'No lo nombres tanto, no te pelees tanto con él, que lo vas a levantar'».

• Salarios

Agotada la cuestión interna, que les había abierto la puerta, los «gordos» entraron hasta el fondo. «Tenemos problemas con los salarios...», encaró Daer y remató Cavalieri: «Sí, nos dieron la suma de $ 130 y es no remunerativa; entonces, por ejemplo, no nos entró en el aguinaldo. Tenemos que aumentar el salario conformado, dar la suma fija adentro, llegar a un acuerdo». Duhalde asintió y le encomendó a Atanasof estudiar el tema.

A esta altura de la charla, con Felipe Solá en la antesala esperando para almorzar, fueron a lo que los había llevado: «La crisis de la salud es formidable, se nos está cayendo todo. Desde los aportes de los afiliados hasta la posibilidad de comprar insumos por la devaluación», se quejó West. El Presidente asintió: «Ya me habló Ginés (González García) de todo esto. Por eso les dimos el fondo fiduciario». Daer contraatacó: «No nos sirve de nada. Necesitamos que nos den plata o que el bono que nos metió (Fernando) De la Rúa sirva para pagar deudas». Duhalde salió por la tangente. Aprovechó la falta de confianza de sus interlocutores, guiñó un ojo a Atanasof y remató: «Está bien, les voy a dar la plata. En julio». Todos sonrieron por la picardía. El Presidente también: se dio cuenta rápido de que los «gordos» por ahora prefieren a Menem.

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