24 de marzo 2004 - 00:00

Queja de gobernadores PJ por veto para ir al acto

Cinco gobernadores del PJ redactaron anoche un comunicado de repudio al veto que algunas organizaciones de derechos humanos y, sobre todo, Hebe de Bonafini, impusieron a la presencia de mandatarios peronistas en la conmemoración del 24 de marzo que se realizará hoy en el predio de la Escuela de Mecánica de la Armada. El pronunciamiento fue suscripto por José Manuel de la Sota (Córdoba), Jorge Obeid (Santa Fe), Jorge Busti (Entre Ríos), Carlos Verna (La Pampa) y Felipe Solá (Buenos Aires). El texto se basa en dos borradores, uno inspirado por De la Sota y el otro por Solá. La idea central de estos mandatarios es, después de reconocer el dolor de los militantes por los derechos humanos, rechazar cualquier discriminación, confesar la posición de los cuatro respecto del gobierno militar y las garantías individuales y llamar a la concordia. En otras palabras, dirán lo que Busti y Solá -sobre todo este último-han venido expresando a través de los medios de comunicación durante las últimas 48 horas (el documento se publica en esta edición como Solicitada). En ningún momento el texto indica a quién se le aclara que «el Nunca Más se construye sin resentimientos». Si a los que vetaron a estos gobernadores o al propio Kirchner, que provocó -involuntariamente- esta polémica.

Más allá de estas manifestaciones, que se completarán con las de otros gobernadores peronistas, la conmemoración del 24 de marzo, el modo en que Néstor Kirchner quedó atrapado por las organizaciones de derechos humanos y el perfume antiperonista que comenzó a exhalar el ceremonial previsto para hoy produjeron un inesperado conflicto entre los caudillos del PJ y el gobierno. Fue uno de los temas que, al pasar, Eduardo Duhalde trató con el Presidente ayer, durante una entrevista destinada a comentar cuestiones ligadas al Mercosur de la que participó también el ex embajador en los Estados Unidos Eduardo Amadeo (mano derecha de Duhaldeen su actual desempeño regional). El ex presidente está pasando por un momento de desencanto frente a quien fue su pupilo electoral y sucesor; sin embargo, no dejó filtrar demasiado esa desazón, a pesar de que Kirchner lo enardeció haciéndolo esperar 45 minutos para atenderlo. Aun así, el trato fue suave, y el líder bonaerense le hizo saber a su anfitrión que la celebración de los derechos humanos terminó «irritando a muchos muchachos».

• Reunión garantizada

Más allá del malestar que provocaron algunos de los organizadores del acto de hoy en la ESMA, la reunión del congreso del peronismo este viernes estará garantizada en su cometido central: habrá una nueva conducción colegiada, al frente de la cual estará Eduardo Fellner, legitimado por todos los congresales del partido (se temió por un momento la inasistencia de los cordobeses, pero De la Sota calmó su ira). Solá, quien había sugerido informalmente la conveniencia de asistir a la creación del Museo de la Memoria en la ESMA, terminó siendo el más afectado y lo hará notar en ese encuentro. En efecto, la Bonafini lo apuntó especialmente como alguien indiferente por los derechos humanos por haber sido secretario de Agricultura de Carlos Menem cuando éste firmó los indultos de 1989. Solá se excusó ayer diciendo que en su momento creyó que esa medida colaboraba con la pacificación, pero que con el tiempo la evalúa como un error. Mencionó, en beneficio de su vocación por defender las garantías individuales, que puso al frente de esa política a Remo Carlotto. Es el hijo de Estela de Carlotto, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo. ¿Será precisamente esa designación la que terminó motivando, en verdad, la ira de Bonafini? Internas hay en todos lados, inclusive entre estas militantes, ambas platenses.

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