14 de marzo 2007 - 00:00

Radicales porteños complican a Lavagna

Coincidió sin que nadie se lo propusiera, que Raúl Alfonsín cumpliera sus 80 años el mismo día que Mauricio Macri presentó a su candidata a la vicejefatura porteña, Gabriela Michetti. Un dato de almanaque que parece menor, pero que, precisamente durante el cumpleaños del ex presidente alentó comentarios y especulaciones, sobre la decisión de Macri. En esa fiesta estuvo Roberto Lavagna y algunos de los suyos y también, claro, radicales y radicales de la Capital Federal que aún no tienen candidato para el distrito.

El primer intercambio fue que, para el lavagnismo que Macri cerrara su fórmula «en su propio círculo» (al optar por Michetti en la dupla) devaluaba las acciones que podría invertir un Lavagna en apoyar a ese candidato. Algo dijo en un programa de TV el ex ministro de Economía, sobre el empresario. Ni sí, ni no, pero habló de conocer un proyecto, como si no supiera cuáles son las propuestas de Macri (es su segunda campaña en la Ciudad).

Por cierto, el lavagnismo está mirando cómo termina el decorado de candidatos para el cuarto oscuro porteño del 3 de junio. Quiere tener certezas de si Elisa Carrió será o no candidata, al tiempo que se mantienen unos con más simpatías hacia Macri y otros hacia Jorge Telerman. Es por ese candidato, el jefe de Gobierno, que aparece la situación del radicalismo porteño, en medio de las dudas lavagnistas.

La UCR del distrito mantiene una callada convulsión interna que se agita por estos días. Su conductor, Jesús Rodríguez, piensa que logrará en una convención partidaria (no tiene ya tiempo para internas) el apoyo a Telerman.

Rodríguez, es uno de los promotores de la candidatura de Lavagna, pero además hay radicales de esos campamentos comandando áreas en la gestión de Telerman.

Sin embargo, si el titular del Comité Capital no lograra unificar a todos los caciques detrás de su propósito, hay grupos de radicales que ya están pensando en un candidato propio ( Rodolfo Terragno, tal vez). Eso lo manifestaban allegados al propio Alfonsín en el día de su cumpleaños, pero también fue debate puntual en una tenida, días atrás, donde estuvo Guillermo Moreno Hueyo. Ese ex funcionario de la gestión de Enrique Olivera en la Capital Federal es promovido por un grupo como candidato a jefe de la Capital, más parece como una movida de obligar al radicalismo a internas, que ya no podría realizar por falta de tiempo. Pero, esa imposición provocaría que se armara una lista con otro candidato para enfrentarlo y de allí finalmente, surgiera uno propio para el cuarto oscuro local. En esa otra reunión -un asado en el barrio porteño de La Boca que organizó José Bielicki-se aseguró que «ninguno de los grupos radicales importantes apoyará a Telerman, a Macri o a Daniel Filmus».

La posición del radicalismo no es grave: apenas cuenta con un legislador en la Ciudad de Buenos Aires, producto de la última elección donde no llegó ni al piso necesario para renovar lo que tenía de la época de esplendor de la extinta Alianza (unas 19 bancas). Es decir, cualquier lista prestada que le oferte reemplazar esa butaca, le daría empate, mientras que la posibilidad de sumar otro escaño, le duplicaría la presencia. Hasta creen algunos que, con un candidato propio que reúna 5%, ya superan las últimas bochornosas marcas en el distrito.

Lo cierto es que el cierre de listas de candidatos a legisladores porteños se produce dentro de un mes y ese trámite ya lo acelera Macri y lo comienza a diagramar el oficialismo con Filmus (una lista la encabezará Aníbal Ibarra), mientras que Telerman también empezó a hacer ese diagrama, que quedará -como ocurre en cada votación- abierto hasta el último minuto en que la Justicia reciba la nómina. Al menos, el jefe de Gobierno, tiene dentro de su tropa simpatizantes de Lavagna, como el secretario general de su Gobierno, Raúl Fernández, un antikirchnerista confeso que podría dar la bienvenida a un apoyo a la reelección de su actual jefe.

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